La policía de Aichi remitió a la fiscalía el caso de un repartidor de 36 años bajo la sospecha de obstrucción fraudulenta de la actividad policial (gikei gyoumu bougai) por falsa denuncia.
El individuo fue denunciado formalmente por afirmar haber sido atacado por un desconocido en la vía pública pública. Su expediente fue enviado al Ministerio Público el pasado 15 de mayo tras confirmarse que el propio sujeto planeó el engaño.
Los hechos ocurrieron el 28 de diciembre del año pasado. El sospechoso utilizó a un compañero de trabajo para realizar una llamada telefónica a la línea de emergencia 110, alertando a las fuerzas de seguridad de que una persona lo había apuñalado en la calle.
Esta falsa alarma provocó el despliegue inmediato de varias patrullas y equipos de emergencia de la comisaría local de Midori en Nagoya. Fuentes oficiales confirmaron que el hombre ya admitió plenamente su responsabilidad durante los interrogatorios.
En la investigación la policía estableció que, las heridas que presentaba el sujeto no correspondían al ataque de un tercero. Los análisis forenses y las evidencias recolectadas determinaron que el hombre se autolesionó en la zona lumbar utilizando un cuchillo de cocina pequeño.
En las primeras etapas de la investigación, la policía movilizó sus recursos abordando el caso como intento de homicidio, un hecho de alta prioridad que requirió la atención de múltiples agentes especiales.
Sin embargo, las inconsistencias detectadas en el testimonio del repartidor durante las comparecencias y la falta de pruebas en la escena llevaron a los investigadores a clasificar el suceso como una simulación de delito.
Aún no se revelado las motivaciones que el hombre tuvo para montar la farse de su acuchillamiento. (RI/AG/IP/)
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