Tras una angustiante travesía por el Océano Atlántico marcada por la tragedia sanitaria, el crucero MV Hondius atracó finalmente este domingo 10 de mayo en la isla de Tenerife, perteneciente al archipiélago de las Islas Canarias (España). La embarcación se vio afectada por un brote de Hantavirus, una enfermedad zoonótica transmitida generalmente por roedores, que hasta el momento ha dejado un saldo de seis personas infectadas y tres fallecidos confirmados.
A pesar de la gravedad del brote inicial, las noticias para el resto de los ocupantes son alentadoras. Según los informes médicos del 9 de mayo, unas 150 personas que permanecían a bordo, incluyendo a un ciudadano japonés, se encuentran asintomáticas.
Tras la llegada a puerto, las autoridades locales han permitido el desembarco gradual de los pasajeros, con excepción de algunos miembros específicos de la tripulación que permanecerán bajo custodia sanitaria. Se ha dispuesto un operativo logístico en el aeropuerto de la isla para que los viajeros regresen a sus países de origen mediante vuelos especiales de repatriación programados para las próximas horas.
LA CEPA ANDINA
El historial de navegación del MV Hondius revela una ruta que comenzó el pasado 1 de abril en Argentina, con paradas previstas en la Antártida e islas remotas del Atlántico Sur. El viaje debía concluir el 4 de mayo en la nación insular de Cabo Verde. Sin embargo, la detección de la Cepa Andina en todos los pacientes infectados cambió el destino de la embarcación.
A diferencia de otras variantes, esta cepa es conocida por su capacidad de transmisión de humano a humano, una característica extremadamente inusual en los Hantavirus. Ante este riesgo, las autoridades de Cabo Verde denegaron el permiso de entrada al barco, obligando al capitán a navegar hacia el punto seguro más cercano en territorio español.
PROTOCOLOS DE CUARENTENA
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido un comunicado indicando que el riesgo de una expansión masiva del virus es bajo. No obstante, debido a que los pasajeros convivieron en un espacio cerrado y compartido con los enfermos durante un periodo prolongado, han sido catalogados como contactos de alto riesgo.
En consecuencia, los expertos sanitarios recomiendan un estricto periodo de aislamiento y vigilancia de 42 días, contados a partir del último contacto directo con una persona infectada. Este protocolo de cuarentena será gestionado por las autoridades de salud de los países que reciban a los pasajeros repatriados para evitar cualquier posible brote local de esta peligrosa cepa.
La investigación sobre cómo el virus ingresó originalmente a la nave —si fue a través de suministros contaminados o presencia de roedores en el puerto de origen— continúa en desarrollo. (RI/AG/IP/)
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