70 años de Minamata: víctimas del mercurio aún reclaman justicia

Monumento Conmemorativo a las Víctimas de la Enfermedad de Minamata.

Japón marca este 1 de mayo el 70 aniversario de la confirmación oficial de la enfermedad de Minamata, considerada la mayor catástrofe de contaminación industrial del país. Sin embargo, lejos de tratarse solo de una fecha conmemorativa, el sufrimiento de las víctimas continúa sin encontrar un cierre definitivo.

Desde las 13.30 horas se desarrolla en el Eco Park de Minamata, en la prefectura de Kumamoto, la ceremonia de homenaje a quienes murieron o padecieron esta intoxicación masiva. Participan pacientes, familiares, autoridades locales y el ministro de Medio Ambiente, Hirotaka Ishihara.


La conmemoración tiene lugar mientras persiste una profunda distancia entre el Estado y los damnificados, quienes denuncian que, incluso después de siete décadas, Japón sigue sin reconocer a todos los afectados ni ha ofrecido una reparación plenamente satisfactoria.

La enfermedad de Minamata fue provocada por el vertido continuo de aguas residuales con metilmercurio desde la planta de Minamata de la empresa química Chisso hacia el mar de Shiranui, o Shiranui-kai. Durante años, peces y mariscos de la zona absorbieron el mercurio y entraron en la cadena alimentaria.

En 1968, el gobierno japonés anunció oficialmente que la causa de la enfermedad era la ingestión de pescado y marisco contaminado con mercurio procedente de esos vertidos industriales. Para entonces, el daño ya no solo afectaba a pescadores y residentes costeros, sino a familias enteras.


Uno de los aspectos más dramáticos fue que madres que no presentaban síntomas visibles dieron a luz a niños gravemente afectados. Muchos bebés nacieron con severos trastornos neurológicos, dejando en evidencia que la intoxicación por mercurio había alcanzado incluso a la siguiente generación.

El origen oficial del caso se remonta al 1 de mayo de 1956, cuando el Centro de Salud de Minamata recibió el reporte de pacientes con severos trastornos del sistema nervioso de causa desconocida. Aquella notificación marcó el inicio formal de una tragedia sanitaria sin precedentes en Japón.

Pese a esa alerta, la contaminación continuó durante años. Solo doce años después, el entonces Ministerio de Salud reconoció la responsabilidad de los efluentes fabriles, cuando miles de personas ya habían estado expuestas y el impacto ambiental era irreversible.


Hasta la fecha, 33.322 personas solicitaron ser reconocidas oficialmente como pacientes de Minamata. Sin embargo, únicamente 2.284 obtuvieron la certificación legal, una cifra que refleja las limitaciones del sistema estatal de reconocimiento.

De esos pacientes oficialmente admitidos, 2.082 ya fallecieron. Los 202 supervivientes tienen una edad promedio cercana a los 82 años, por lo que las víctimas envejecen mientras la solución definitiva sigue pendiente.

El gobierno japonés intentó cerrar el conflicto con acuerdos políticos en 1995 y 2009, otorgando pagos únicos a decenas de miles de personas no certificadas. Sin embargo, numerosos damnificados quedaron excluidos o consideran insuficiente la respuesta estatal y continúan reclamando en los tribunales.

En paralelo a la ceremonia de hoy, las organizaciones de víctimas mantienen encuentros con el ministro Ishihara para exigir una revisión del sistema de reconocimiento y una asistencia médica adecuada al agravamiento de los síntomas por la edad. (International Press)


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