
Un drama internacional sacude a decenas de familias en Perú luego de que se revelara que ciudadanos peruanos, reclutados bajo la promesa de atractivos puestos de trabajo en Rusia, terminaron combatiendo en la guerra contra Ucrania.
Según la denuncia presentada por Percy Salinas, abogado de las familias afectadas, a través de la cadena RPP, al menos ocho connacionales han fallecido en el frente de batalla y aproximadamente 120 familias han perdido todo contacto con sus parientes desde hace más de un mes.
EXPULSADOS DE LA EMBAJADA
La situación de quienes intentan escapar del conflicto armado es crítica. El representante legal informó que diez peruanos lograron refugiarse en la Embajada de Perú en Rusia hace aproximadamente diez días.
Sin embargo, recientemente fueron retirados del recinto diplomático bajo argumentos de falta de presupuesto y tiempo de permanencia, siendo trasladados a un departamento particular.
Al abandonar la sede oficial, los ciudadanos perdieron la protección directa del Estado peruano. Salinas advirtió que presuntos mercenarios rusos mantienen rodeado el edificio con la intención de capturar a los connacionales y obligarlos a regresar a las bases militares.
Ante esta grave vulnerabilidad, los familiares han cuestionado duramente la inacción y la falta de garantías por parte de las autoridades diplomáticas en el exterior.
ENGAÑOS, DEUDAS Y TRÁFICO DE PERSONAS
El reclutamiento operaría como una red internacional de trata de personas gestionada desde Colombia con cómplices en territorio peruano. A través de redes sociales, se ofrecen falsas vacantes para áreas de seguridad, cocina o conducción, apuntando preferentemente a licenciados de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
A los postulantes se les promete un sueldo de 20.000 dólares y se les gestiona el viaje en cuestión de días exigiendo únicamente el pasaporte.
La realidad al aterrizar en Moscú es completamente distinta. A los recién llegados se les confisca el pasaporte, el teléfono celular y el documento de identidad.
Los reclutadores les informan que han contraído una deuda de 20.000 dólares por los gastos de traslado y los obligan a firmar contratos en ruso que les otorgan la nacionalidad de manera automática, sometiéndolos a las leyes de ese país sin haber renunciado a su ciudadanía peruana. Tras un breve paso por sus supuestos trabajos iniciales, son enviados a centros de adoctrinamiento y, finalmente, a la primera línea de fuego.
MUERTES Y AMENAZAS A FAMILIARES
El saldo de esta operación encubierta ha sido trágico. Los cuerpos de los ocho peruanos fallecidos se encuentran en morgues locales, donde sus allegados disponen de un plazo de seis meses para reclamarlos antes de que sean enviados a fosas comunes o incinerados.
Paralelamente, se reportan cinco peruanos heridos en hospitales tras ataques con drones en zonas de combate, uno de ellos en estado de gravedad y sin la asistencia médica requerida.
En Lima, las familias de las víctimas han presentado denuncias formales ante la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) por el delito de trata de personas, entregando pruebas en video, mensajes de texto y audios.
Sin embargo, los denunciantes han comenzado a recibir amenazas directas por intentar exponer el caso. La defensa legal ha solicitado protección policial inmediata y la intervención urgente de la Cruz Roja Internacional para salvaguardar a los heridos y fallecidos, advirtiendo que la red sigue operando con total impunidad, ya que un nuevo grupo de once personas viajó a Rusia bajo estos mismos engaños el pasado fin de semana. (RI/AG/IP/)
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