
Es una creencia generalizada que Japón carece por completo de recursos fósiles y depende exclusivamente de las importaciones. Si bien es cierto que más del 99,6 por ciento del crudo que consume la nación llega en gigantescos buques cisterna desde Oriente Medio, el archipiélago esconde una sorprendente realidad: cuenta con yacimientos petrolíferos activos en su propio territorio.
Esta industria local, aunque modesta frente a la enorme demanda de la economía japonesa, representa un pilar histórico y estratégico que mantiene viva la producción nacional.
PETRÓLEO «HECHO EN JAPÓN»
De acuerdo con los registros del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI), la extracción nacional asciende a unos 512.000 kilolitros anuales. Esto se traduce en aproximadamente 3,22 millones de barriles de petróleo al año, es decir, unos 8.800 barriles diarios.
Esta cifra, extraída en más de diez puntos geográficos, apenas cubre entre el 0,3 y el 0,4 por ciento del consumo total del país que supera los dos millones de barriles al día.
Literalmente, el petróleo que sale de los pozos nacionales sólo alcanza para cubrir un día y medio de demanda, una realidad energética absolutamente desventajosa que no impidió que Japón se convirtiera en una potencia industrial y en uno de los motores de la economía mundial.
EL MAPA DEL CRUDO JAPONÉS
La prefectura de Akita es el corazón histórico de esta industria y se ubica frente al Mar de Japón. Allí se encuentra el yacimiento de Yabase (yabase yuden), que durante décadas fue el mayor productor de crudo de todo el país.
Aunque su ritmo de extracción ha disminuido con el paso de los años, el campo sigue operativo en la actualidad junto a otros pozos de la región, como los de Asahikawa y Kurokawa.
Por su parte, la prefectura de Niigata albergó el campo de Agaoki (Agaoki yugasuden), una importante instalación marina que extrajo tanto petróleo como gas natural para abastecer a la central térmica de Higashi-Niigata, hasta que sus reservas se agotaron y fue clausurada definitivamente tras años de intenso servicio.
EL POZO DE YUFUTSU
Más al norte, en la ciudad de Tomakomai, Hokkaido, opera el yacimiento de Yufutsu (Yufutsu yugasuden), considerado uno de los más modernos de la nación. Descubierto en 1988 y puesto en marcha formalmente en 1998, este campo extrae gas y petróleo de las profundidades de la isla septentrional.
El combustible generado en todos estos sitios se destina casi en su totalidad a plantas de energía y zonas industriales ubicadas en las cercanías de los pozos, optimizando su uso a nivel regional.
«EL AGUA QUE ARDE»
La relación de Japón con los hidrocarburos no es una invención de la era industrial. En los antiguos textos del «Nihon Shoki», la crónica más antigua del país redactada en el siglo VIII, ya se documentaba el hallazgo de lo que llamaban poéticamente el «agua que arde».
Hoy, a pesar de que la producción nacional es apenas una gota frente a sus inmensas necesidades energéticas, el petróleo extraído en suelo japonés sigue impulsando la energía local. Saber que una fracción del progreso del país fluye directamente de sus propias entrañas es un testimonio de la perseverancia técnica y el aprovechamiento al máximo de los recursos naturales disponibles. (RI/International Press)
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