Con la implementación en abril del sistema de multas «tickets azules» (Ao Kippu) para bicicletas, ha surgido una ola de preocupación entre las personas con dificultades de audición. El temor radica en que el uso de auriculares con funciones de reducción de ruido, necesarios para su seguridad, sea confundido por la policía con una infracción por distracción.
Este problema afecta principalmente a quienes padecen del trastorno de «Dificultad de Escucha» (LiD), una condición donde las pruebas de audición estándar no muestran anomalías, pero el paciente tiene serios problemas para procesar sonidos en entornos ruidosos.
Se reveló el caso de un oficinista de 45 años en la prefectura de Osaka hace dos años fue detenido por un policía que lo acusó de conducir de forma peligrosa por llevar audífonos. En realidad, el hombre no escuchaba música, sino que utilizaba la función de cancelación de ruido para filtrar el sonido ambiental y poder percibir mejor las señales acústicas de seguridad.
La falta de conocimiento sobre el LiD es un obstáculo importante, ya que las primeras pautas de diagnóstico en Japón se establecieron apenas en 2024.
Ante el riesgo de recibir multas injustas, los fabricantes de dispositivos que funcionan como audífonos, pero mantienen un diseño similar a los auriculares comunes, han comenzado a distribuir tarjetas de explicación para que los usuarios las presenten ante los agentes de policía.
Diversas organizaciones de apoyo han solicitado a las autoridades que se apliquen «ajustes razonables» para evitar la discriminación de este colectivo en las vías públicas. (RI/AG/IP/)
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