La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, celebraron en Washington una cumbre bilateral poco después de la medianoche de hoy, hora japonesa. La reunión, la segunda desde su encuentro en Tokio en octubre de 2025, tuvo como foco principal la economía, la cooperación en seguridad y la respuesta a las crisis regionales en Irán y China.
Takaichi explicó durante el encuentro que Japón ha instado a Irán a abstenerse de atacar a los países vecinos y a los buques que transitan por el estrecho de Ormuz. «He traído una propuesta para calmar el mercado energético», afirmó la mandataria, abogando por una estrecha cooperación entre ambas naciones.
Además, Takaichi enfatizó su respaldo al líder estadounidense señalando: «El único que puede traer paz y prosperidad al mundo entero es Donald (Trump)».
TRUMP: JAPÓN ES DIFERENTE QUE LA OTAN
El presidente Trump abordó directamente las medidas de seguridad en el estrecho de Ormuz, destacando: «Vamos a discutir ese asunto. Hasta ahora hemos recibido un enorme apoyo de Japón y tenemos una excelente relación».
En un claro mensaje hacia sus aliados europeos que muestran reticencia a cooperar en la zona, Trump marcó distancia: «A diferencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), estoy convencido de que Japón está intentando cumplir con sus responsabilidades».
Trump subrayó la vulnerabilidad energética nipona al recordar que «Japón recibe más del 90% de su petróleo a través del estrecho de Ormuz», y argumentó que esta es «una gran razón para que Japón fortalezca su apoyo» hacia la estabilización de esta vital ruta marítima.
A pesar de que el estrecho de Ormuz se encuentra en un estado de bloqueo virtual por los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el envío de buques de las Fuerzas de Autodefensa (Jieitai) para escoltar embarcaciones —tal como exige Trump— presenta altísimos obstáculos legales para Japón.
El gobierno nipón mantiene la postura de que incluso la evaluación legal del ataque militar estadounidense contra Irán es sumamente difícil, por lo que Takaichi se limitó a mostrar comprensión hacia los esfuerzos de EEUU y a resaltar la importancia de la libertad de navegación.
Sin embargo, persiste el temor de que Trump exija directamente el despliegue de la flota japonesa.

Aunque no se programó una conferencia de prensa conjunta tras la reunión, los líderes acordaron emitir documentos individuales. Basados en los temas discutidos y el cuadro oficial de confirmaciones de la cumbre, los acuerdos se dividen en tres pilares fundamentales:
Economía y Seguridad Económica:
– Ejecución de la segunda fase de inversión en EEUU por 550.000 millones de dólares (aproximadamente 87 billones de yenes), basada en el acuerdo arancelario bilateral.
– Fortalecimiento de la red de suministro mediante el desarrollo conjunto de minerales críticos, como las tierras raras (rare earths).
– Aprobación para la adquisición de petróleo crudo proveniente de Alaska por parte de Japón.
Seguridad Nacional:
– Fortalecimiento de la disuasión integrada entre las Fuerzas de Autodefensa de Japón y las fuerzas militares estadounidenses.
– Reafirmación de la importancia de la estabilidad en Asia Oriental, teniendo en cuenta la expansión armamentística de China y su creciente cooperación militar con Rusia.
– Cooperación de Japón en el concepto estratégico de misiles de Estados Unidos.
Situación Regional:
– Coordinación de respuestas conjuntas frente a la crisis en Irán.
– Preocupación compartida por los intentos de China de alterar el statu quo en los mares de China Oriental y Meridional, y la importancia crítica de la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán.
Adquisiciones militares y el factor China
-En el ámbito de la defensa, Trump expresó su agradecimiento destacando que «Japón compra una cantidad masiva de equipamiento estadounidense», y adelantó que discutirían la intención de Tokio de adquirir aún más material militar.
– El problema geopolítico con China también ocupó un lugar central. Takaichi buscó la cooperación de EE. UU. para materializar un «Indo-Pacífico Libre y Abierto», coordinando respuestas contra la expansión militar de Pekín y su coerción económica mediante el monopolio de minerales críticos.
Inicialmente, Trump tenía previsto visitar China a finales de marzo para reunirse con el presidente Xi Jinping. La estrategia de Takaichi era alinear las políticas frente a Pekín justo antes de ese viaje. Sin embargo, Trump pospuso su visita a China argumentando la inestabilidad en Irán.
La primera ministra Takaichi estuvo acompañada en esta crucial visita a Washington por el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, y el ministro de Economía, Comercio e Industria, Ryosei Akazawa. (RI/AG/IP/)
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