El Tribunal de Distrito de Kagoshima ordenó el pago de más de 1.200.000 yenes a cuatro aprendices filipinas al reconocer parcialmente condiciones de vivienda inadecuadas en un programa técnico en la localidad de Makurazaki.
Las demandantes trabajaron entre 2018 y 2023 en una planta de katsuobushi (pescado seco), bajo supervisión de la Cooperativa de Promoción de Productos Marinos de Makurazaki; reclamaban cerca de 9.700.000 yenes por daños.
Según el fallo del 3 de marzo, el espacio por persona en los dormitorios se reducía a una cama camarote, inferior a 4,5 metros cuadrados que suele ser común en habitaciones funcionales en Japón, lo que “no era adecuado para un descanso suficiente” y vulneraba la privacidad.
El juez presidente Toshihide Kubota afirmó además que exigir cartas de perdón por salir sin permiso “restringía en exceso la libertad de movimiento y era claramente desproporcionado”.
Las trabajadoras denunciaron que “no podían llevar una vida saludable, no tenían espacio privado y sufrían restricciones indebidas”, lo que les provocó angustia emocional.
Tras la sentencia, la defensa de las demandantes consideró que “la indemnización es demasiado baja” y anunció su intención de apelar ante una instancia superior. (RI/AG/IP/)
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