
El Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones reveló hoy datos que exponen un cambio de tendencia significativo en la demografía de la capital japonesa. Según el informe de movimiento de población de 2025, basado en el registro básico de residentes, aunque Tokio se mantuvo como la prefectura con mayor atracción de nuevos habitantes a nivel nacional, su capacidad de absorción ha mostrado signos de agotamiento. El «exceso de entradas» se redujo por primera vez en cuatro años, situándose en 65.219 personas.
El dato más llamativo del reporte recae sobre la comunidad internacional. En un giro inesperado para una metrópoli que busca globalizarse, el número de residentes extranjeros que abandonaron Tokio superó al de los recién llegados. Las estadísticas muestran que 54.236 extranjeros se marcharon de la capital, frente a los 53.858 que ingresaron, marcando un saldo negativo que contrasta con las políticas de atracción de talento.
El análisis por grupos de edad dibuja el perfil actual de la ciudad: una urbe para jóvenes trabajadores, pero difícil para niños y jubilados. La capital japonesa registró un fuerte ingreso neto de 57.263 personas en la franja de 20 a 24 años, impulsado por la búsqueda de empleo y estudios. En contraste, los grupos de 0 a 9 años y los mayores de 35 años mostraron un saldo de salida. El éxodo es particularmente notable en el segmento de 60 a 64 años, que lideró las cifras de abandono de la ciudad con 4.222 personas.
TODA EL ÁREA METROPOLITANA SE DESACELERA
La tendencia de desaceleración se extiende al Área Metropolitana de Tokio (que incluye Saitama, Chiba y Kanagawa). Aunque la región mantuvo un saldo positivo de 123.534 personas, marcando el décimo segundo año consecutivo de crecimiento, el margen se redujo en 12.309 personas respecto a 2024. Curiosamente, la migración hacia esta zona tiene rostro femenino: el exceso de entradas de mujeres fue de 68.864, superando en más de 14.000 al de los hombres.
Mientras la capital frena, el oeste de Japón muestra vitalidad. El Área Metropolitana de Osaka registró un saldo positivo de 8.742 personas, un aumento de más de 6.000 respecto al año anterior. Un dato histórico para esta región es que, por primera vez desde 2014, el flujo de hombres pasó de ser negativo a positivo, sumándose al crecimiento sostenido de la población femenina.
A nivel nacional, solo siete prefecturas lograron atraer más gente de la que perdieron: Tokyo, Saitama, Chiba, Kanagawa, Shiga, Osaka y Fukuoka. El caso de la prefectura de Shiga es paradigmático; logró revertir su saldo negativo de 2024 gracias exclusivamente a la llegada de extranjeros, quienes compensaron la salida de población japonesa.
Las 40 prefecturas restantes sufrieron una pérdida neta de habitantes. Yamanashi, que había logrado atraer población el año anterior, volvió a caer en números rojos. Por su parte, la prefectura de Miyazaki registró el mayor aumento en la tasa de éxodo respecto al año previo, evidenciando la persistente lucha de las regiones rurales contra la despoblación. (RI/AG/IP)
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