
La diplomacia entre Japón y Corea del Sur ha alcanzado un nivel de sintonía sin precedentes en la capital nipona. Tras concluir su reunión oficial, la primera ministra Sanae Takaichi y el presidente Lee Jae-myung sorprendieron ayer con una sesión de percusión improvisada. Este evento, diseñado como una sorpresa por la parte japonesa.
Ambos mandatarios demostraron su destreza musical al interpretar temas de resonancia global como «Dynamite» de la agrupación K-pop BTS. Además, los líderes compartieron el escenario para ejecutar la pieza «Golden» del grupo HUNTR/X. Este gesto simbólico de unidad cultural subrayó el ambiente de cercanía que marcó toda la jornada de trabajo bilateral.
En el plano político, la cumbre sirvió para reafirmar la importancia de un sistema de cooperación estratégica ante los desafíos actuales. Takaichi y Lee coincidieron en la necesidad de profundizar la colaboración en áreas críticas como la seguridad económica. Este entendimiento busca fortalecer la estabilidad de la región mediante el aprovechamiento de las capacidades tecnológicas de ambas potencias.
DIPLOMACIA ITINERANTE Y MÁS CERCANA
Uno de los acuerdos más relevantes alcanzados durante la jornada fue la continuidad de una diplomacia más recíproca y cercana. Este mecanismo garantiza que las visitas mutuas entre mandatarios se realicen de forma regular y fluida. Bajo este esquema, se confirmó que el próximo encuentro oficial tendrá lugar en suelo surcoreano con la visita de la primera ministra japonesa.
La jornada no terminará en los despachos, ya que ambos líderes realizaron esta mañana una visita al histórico templo de Horyu-ji. Este recorrido por un patrimonio compartido busca consolidar el mensaje de hermandad que comenzó con las baquetas en la mano. La música y la historia se han convertido así en los nuevos pilares de la relación entre Tokio y Seúl. (RI/AG/IP/)
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