Cada inicio de año, millones de japoneses se dirigen a templos y santuarios en la tradición conocida como 初詣 (Hatsumode, primera visita del año a un santuario o templo), para agradecer lo vivido y pedir buena fortuna. Aunque hoy es una costumbre popular, sus raíces históricas y rituales son menos conocidas y reflejan siglos de evolución cultural y religiosa.
El Hatsumode deriva de 年籠り (Toshigomori, permanecer recluido durante la noche de Año Nuevo en un templo o santuario), una práctica ancestral en la que los habitantes pasaban la noche de Año Nuevo rezando sin dormir para asegurar la paz y la prosperidad del año siguiente. Esta costumbre incluía dos momentos importantes:
除夜詣 (Joya Mode, visita durante la noche de Nochevieja).
元日詣 (Ganjitsu Mode, visita en la mañana de Año Nuevo).
Con el tiempo, estas prácticas se consolidaron en lo que hoy conocemos como 初詣 (Hatsumode), adoptando un formato más flexible y accesible para la población.
Originalmente, se solía visitar el santuario del 氏神様 (Ujigami-sama, dios local de la comunidad), o templos situados en la dirección auspiciosa del año (恵方参り, Ehou Mairi, visita según la dirección afortunada del año). Con el paso de los siglos, las restricciones geográficas se relajaron, y los fieles comenzaron a elegir libremente santuarios y templos, incluso los más renombrados, para realizar su primera visita anual. El término 初詣 (Hatsumode) se popularizó recién en la era Taisho (1912-1926), por lo que, pese a ser una tradición muy conocida, su nombre formal tiene menos de un siglo de uso.
CUÁNDO Y CÓMO REALIZAR LA VISITA
El Hatsumode se realiza tradicionalmente durante los tres primeros días del año (三が日, San-gatsu-bi, 1-3 de enero), aunque también es apropiado dentro del periodo de 松の内 (Matsu no Uchi, periodo durante el cual se mantienen las decoraciones de pino como señal de la presencia del dios del año):
Kanto: 1–7 de enero
Kansai: 1–15 de enero
No existen reglas estrictas sobre la hora de la visita. Es recomendable acudir cuando el lugar esté abierto y se pueda rezar con tranquilidad, evitando la aglomeración de las primeras horas del año.
ETIQUETA Y COSTUMBRES
El número de visitas y deseos no tiene límites, pero se aconseja centrarse en intenciones concretas. El orden tradicional consiste en:
Saludar y agradecer al 神棚 (Kamidana, altar doméstico sintoísta) o al 鏡餅 (Kagami mochi, pastel de arroz que representa al dios del año) en casa.
Visitar el santuario o templo local.
Finalmente, acudir a templos o santuarios de renombre, si se desea.
Tanto los templos como los santuarios son opciones válidas. Los primeros albergan Buda, los segundos kami (dioses de la tradición sintoísta), y sus rituales de oración y ofrenda difieren. La tradición japonesa permitió durante siglos la coexistencia de ambas religiones (神仏習合, Shinbutsu Shugo, fusión del sintoísmo y el budismo), y esta herencia explica la flexibilidad del Hatsumode moderno.
PROTOCOLOS Y OBJETOS SIMBÓLICOS
Santuario: cruzar el 鳥居 (Torii, puerta del santuario), purificarse en el 手水舎 (Temizuya, lugar para lavar manos y boca antes de rezar), ofrecer la moneda, realizar 二礼二拍手一礼 (Nirei Nihakushu Ichirei, dos reverencias, dos palmadas y una reverencia), y finalmente expresar gratitud y deseos.
Templo: pasar por la 山門 (Sanmon, puerta principal del templo), purificarse, tocar instrumentos de oración, ofrecer la moneda, juntar las manos en oración (合掌, Gassho) y finalizar con reverencia.
Camino principal (参道, SandO): evitar caminar por el centro, considerado el paso de los dioses o Buda.
OTROS OBJETOS TRADICIONALES
おみくじ (Omikuji, sorteos de fortuna), que se atan en el lugar o se llevan a casa como amuleto.
お守り (Omamori, amuletos protectores) y お札 (Ofuda, talismanes sagrados), que deben devolverse tras un año al templo o santuario donde fueron adquiridos.
絵馬 (Ema, tablillas de madera donde se escriben deseos), que se dejan en el santuario.
破魔矢 (Hamaya, flechas simbólicas contra la mala suerte), que se colocan en lugares altos y se devuelven para quema ceremonial (お焚き上げ, Otakiage) al año siguiente.
El HatsumOde, más allá de su aspecto religioso, es un momento de introspección y comunidad. Su evolución desde el Toshigomori ancestral hasta la práctica moderna refleja la capacidad de la sociedad japonesa para mantener vivas sus tradiciones, adaptándose a los tiempos y circunstancias actuales. (International Press)
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