Shinzo Abe, el conservador de fuertes convicciones nacionalistas que lleva el poder en la sangre

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Ramón Abarca / EFE

El persistente y conservador Shinzo Abe ha vuelto a apostar fuerte y este domingo buscará por tercera vez en menos de cinco años ser revalidado en las urnas, lo que le pondría en camino de convertirse en el primer ministro más duradero de Japón.

En su peor momento de popularidad desde que llegó por segunda vez al poder en 2012, Abe lanzó un arriesgado órdago y convocó unas elecciones un año antes de acabar la legislatura sin más razón aparente que aprovechar el momento de gran debilidad de la oposición con el propósito de alargar y fortalecer su ambicioso mandato.

Este hijo y nieto de prominentes políticos, que consiguió en 2014 también con unos comicios anticipados revalidar su anterior victoria, ha centrado su discurso una vez más en la buena marcha de la economía y en la necesidad de un gobierno fuerte para hacer frente a la amenaza de Corea del Norte.

Pero Abe, de 63 años, se enfrenta a estos comicios más débil que nunca. A pesar de que las encuestas muestran que el Partido Liberal Demócrata (PLD) que lidera arrasará una vez más el 22 de octubre, su popularidad ha caído significativamente en el último año.

Además del desgaste del poder, al primer ministro cuya capacidad de resistencia le valió el sobrenombre de “Teflón Abe”, le han pasado factura varios escándalos.

La reciente crisis de misiles de Corea del Norte le dio un respiro, lo que sumado a las cruentas luchas internas de la primera fuerza de la oposición, el Partido Democrático (PD), le animó a realizar su arriesgada apuesta: la convocatoria de unos comicios anticipados que muy pocos en Japón ven como necesarios.

La previsible victoria le permitirá seguir con su ambicioso programa económico, conocido como “Abenomics”, que a través de agresivos estímulos y flexibilización monetaria ha conseguido empezar a reactivar la aletargada economía japonesa.

Además, si consigue junto a sus actuales socios de Gobierno, los budistas de Komeito, la ansiada mayoría de dos tercios en la Cámara Baja, podrá llevar a cabo la polémica reforma de la pacifista Constitución nipona, su gran caballo de batalla.

Este político hiperactivo y trabajador, que mantiene unas relaciones excelentes con el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder ruso, Vladimir Putin, no oculta la tirantez con sus vecinos más cercanos, Corea del Sur y China.

Abe, que utiliza a su esposa Akie- aparentemente mucho más liberal que él- para ablandar su dura imagen, cuenta con una amplia experiencia en la despiadada cancha política nipona, donde mantenerse en el poder es toda una proeza.

Si ganara las elecciones, consiguiera ser reelegido como presidente del PLD el año que viene y se mantuviera en el poder hasta noviembre de 2019, Abe se convertiría en el primer ministro con más tiempo en el cargo en la historia de Japón, un récord que ahora ostenta Taro Katsura, quien gobernó durante 2.886 días a principios del siglo XX.

De lo que no cabe duda es de que este político conservador de fuertes convicciones nacionalistas, quien gobernó durante un breve mandato entre 2006 y 2007 con más sombras que luces, lleva el poder en la sangre.

Su abuelo, al que cita habitualmente, fue el ambicioso e imperialista primer ministro Nobusuke Kishi, detenido como criminal de guerra aunque luego exculpado.

Su padre, Shintaro Abe, fue ministro de Asuntos Exteriores en los gobiernos del carismático Yasuhiro Nakasone en los ochenta.

Licenciado en Ciencias Políticas en 1977 por la Universidad Seikei de Tokio, Abe completó sus estudios en la Universidad del Sur de California (USC) antes de integrarse en el mundo laboral en 1979 en la siderúrgica Kobe Steel.

Tres años más tarde comenzó a implicarse en asuntos políticos como asesor de su padre, que poco después asumiría la cartera de Exteriores, pero no fue hasta 1993 cuando obtuvo un escaño de diputado del PLD por la provincia de Yamaguchi.

Esta trayectoria meteórica se consolidó en 2003 con su nombramiento como secretario general de su partido, un cargo que compaginó con el de portavoz del Gabinete de Junichiro Koizumi (2001-2006), al que sucedería en 2006 como primer ministro.

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