Toshiba sigue registrando pérdidas tras escándalo contable

Bolsa de Tokio multa a compañía japonesa por publicar información falsa


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Toshiba

Antonio Hermosín/EFE

El gigante nipón Toshiba volvió a caer en números rojos en el primer trimestre del año, tras cerrar 2014 con cuantiosas pérdidas y sumida en un escándalo por la manipulación multimillonaria y sistemática de sus cuentas en los últimos 7 años.

La compañía nipona registró unas pérdidas netas de 12.271 millones de yenes (89,5 millones de euros) entre abril y junio, mientras que en el mismo período de 2014, había ganado 16.730 millones de yenes (122,1 millones de euros).

Toshiba publicó estos resultados con un mes de retraso tras analizarlos en profundidad a raíz del escándalo de manipulación contable entre 2008 y 2014, un período en el que la compañía infló su resultado operativo en 155.200 millones de yenes (1.164 millones de euros), según sus propios datos.

Sus peores resultados trimestrales se debieron sobre todo a la caída de las ventas de electrodomésticos y de otros dispositivos eléctricos, entre ellos los televisores y los ordenadores portátiles, y al mal rendimiento en su sector de infraestructuras eléctricas, en especial de aparatos y sistemas de energía solar.

En este primer trimestre del año fiscal nipón la compañía con sede en Tokio registró unas pérdidas operativas de 10.955 millones de yenes (79,9 millones de euros), tras obtener unas ganancias de 47.670 millones de yenes (347,7 millones de euros) entre abril y junio de 2014.

Toshiba ingresó por ventas 1,34 billones de yenes (9.780 millones de euros), lo que supone una caída del 4,5 por ciento respecto al mismo período de 2014.

En el terreno positivo, destaca la notable mejoría de sus ventas de sistemas y dispositivos sanitarios, como los aparatos de imagen médica y de tomografía.

Estos resultados se conocen una semana después de que la empresa publicara sus cuentas para todo el ejercicio 2014, también con retraso debido al supuesto fraude contable que es objeto de una investigación de las autoridades niponas.

Toshiba continúa “revisando cuidadosamente el impacto operativo” de esta manipulación, y por este motivo no ha realizado por ahora ninguna estimación de sus resultados para el ejercicio en curso, según explicó en un comunicado.

Asimismo, el regulador de la Bolsa de Tokio anunció la imposición de una multa a Toshiba de 91,2 millones de yenes (684.000 euros/766.000 dólares) por incluir información falsa en sus resultados oficiales, y le instó reforzar sus medidas de control interno para poder seguir cotizando.

Las acciones de la empresa bajaron el lunes un 2,11 por ciento en el parqué tokiota, que cerró media hora antes de la publicación de sus resultados.

“Nos tomamos sus decisiones (en referencia al operador del parqué tokiota) muy en serio”, insistió el presidente de Toshiba, Masashi Muromachi, en una rueda de prensa celebrada en Tokio, en la que volvió nuevamente a disculparse ante los accionistas con una solemne reverencia.

Muromachi, que accedió al cargo en julio, tras la dimisión de su antecesor a causa de las irregularidades, se comprometió a esforzarse “al máximo” para implementar las medidas de control interno necesarias para que la empresa abandone la lista negra en la que el operador de la Bolsa de Tokio la ha incluido.

El conglomerado industrial nipón maquilló sus libros de cuentas de forma “sistemática” entre 2008 y 2014, según concluyó un grupo de expertos independientes que también culpó a la cúpula directiva de presionar a sus empleados y de incitarles a dicha manipulación.

La manipulación contable consistió en registrar en el ejercicio siguiente los costes del sector de infraestructuras de la empresa, así como en sobrestimar los beneficios operativos en esta rama y en las de televisores, semiconductores y ordenadores portátiles.

En el ejercicio 2014, que concluyó el pasado marzo, la empresa registró un déficit neto de 37.800 millones de yenes (284,1 millones de euros), tras ganar 60.240 millones de yenes (451 millones de euros) el año anterior.

La multinacional celebrará una junta de accionistas el 30 de septiembre para explicar los resultados, así como para designar a los ejecutivos que reemplazarán a la cúpula directiva tras la dimisión de gran parte de sus miembros el pasado julio.

Se trata del mayor escándalo de “ingeniería financiera” en Japón desde el de la compañía de óptica e imagen Olympus, que falsificó sus cuentas durante cinco años hasta 2010, que se saldó con una multa de 700 millones de yenes (5,25 millones de euros) y con penas de cárcel para varios de sus directivos. (EFE)


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