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Neymar hace al equipo brasileño campeón de su tercera Copa Libertadores

El Santos brasileño se proclamó hoy campeón de su tercera Copa Libertadores con una victoria por 2-1 sobre el Peñarol uruguayo, en una final con sabor añejo que se decidió por el talento de dos juveniles como Neymar y Danilo.

El brillante internacional brasileño Neymar abrió el camino de la victoria con un remate raso al inicio de la segunda mitad (m.46) que sirvió para desmontar la defensa granítica del Peñarol, que no había sufrido fisuras hasta entonces, y Danilo finiquitó (m.68) en un contraataque.

El Peñarol redujo distancias (m.79) en un remate en propia puerta de Durval, en un centro al área de Fabián Estoyanoff, pero este gol solitario fue insuficiente por el empate sin goles de la ida, jugada la semana pasada en Montevideo.

La primera mitad fue equilibrada y la formación aurinegra pudo mantener a raya al Santos, que solo consiguió hacer valer su técnica a partir del momento en el que Neymar rompió la igualdad al comienzo de la segunda parte, en esta reedición de la final de la Libertadores de 1962, en la que el Santos triunfó de la mano de Pelé.

El Santos impuso hoy un ritmo rápido desde el comienzo para intentar acorralar al Peñarol, pero la formación uruguaya estuvo firme en el centro de la cancha y logró frenar a los brasileños con efectividad en prácticamente toda la primera mitad.

Paulo Henrique Ganso, clarividente en el reparto del juego, y Elano, inteligente en los pases y en los desmarques, llevaban el peso del partido y fueron los únicos que consiguieron librarse de la presión en unos pocos momentos puntuales.

Con las manos atadas por el centro y sin profundidad por las bandas, el Santos se encomendó a las jugadas a balón parado y los tiros desde fuera del área, principalmente por medio de Elano, quien puso en apuros al guardameta Sebastián Sosa en un par de ocasiones.

El equilibrio se rompió en el primer minuto de la segunda parte, en un remate rasante de Neymar después de una asistencia de Arouca, que dejó atrás a toda la zaga uruguaya con un brillante zigzag.

El gol volvió las tornas: le obligó al Peñarol a tomar la iniciativa y le invitó al Santos a tocar con más tranquilidad, a alargar las posesiones sin apresurarse tanto y a aguardar los contraataques que concedían los uruguayos al volcarse al ataque.

El Peñarol buscaba en profundidad a Alejandro Martinuccio, que con su velocidad fue el más peligroso del equipo aurinegro en todo el partido, pero no pudo inquietar al arquero Rafael.

Cuando los uruguayos estaban instalados más cerca del área brasileña, hacia la mitad de la segunda parte, llegó el contragolpe letal que sepultó la final, con un disparo ajustado al poste del lateral Danilo.

El desespero del marcador le llevó al técnico Diego Aguirre a dar entrada a Fabián Estoyanoff, con la fortuna de que un centro al área del delantero desencadenó el gol, que remató en su propio arco el defensa Durval.

Con el partido roto, el Santos tuvo ocasión de ampliar distancias en una jugada de Neymar, que con una asistencia dejó solo ante la portería a Ganso, que falló el remate de forma inexplicable, y después en otras ocasiones consecutivas de Neymar y Zé Eduardo, que se estrellaron en el palo. (EFE)

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