Nuevos detalles de la investigación revelaron que Miyuki Furukawa (51), la enfermera sospechosa de asesinar a un paciente inyectando desechos fecales en su suero intravenoso en un hospital de Kashiwa, Chiba, había expresado un profundo descontento con tareas como cambiar pañales y aplicar enemas.
Fuentes policiales informaron hoy que, además de estas quejas constantes, la imputada sostuvo altercados directos con la víctima, Eiji Aida (75), antes del crimen.
PREMEDITACIÓN Y MÉTODO
De acuerdo con las pesquisas, la detenida preparó la materia fecal con antelación y permaneció apenas un minuto en la habitación para perpetrar el ataque.
La policía sospecha que utilizó una jeringa cargada con excremento para introducirlo por la vía de dosificación del suero.
Por su parte, la administración del hospital declaró en rueda de prensa que no tenían constancia de quejas laborales ni de fricciones con la empleada. Sin embargo, se descubrió que el día del suceso Furukawa entró varias veces al cuarto de la víctima sin tener asignado su cuidado, justificándose ante sus compañeros al decir: «estoy preocupada por su estado de salud».
La acusación formal detalla que el hecho ocurrió el 30 de enero cerca de las 03:55 horas. La contaminación del torrente sanguíneo provocó la muerte de Aida al día siguiente, 31 de enero, alrededor de las 22:30 horas. (RI/AG/IP/)
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