Okinawa: Arresta a cuatro vietnamitas por traficar cangrejos protegidos

Cangrejo ermitaño terrestre (okayadokari).

La Policía Prefectural de Okinawa procedió con el arresto formal de cuatro ciudadanos de nacionalidad vietnamita bajo la sospecha de haber vulnerado flagrantemente la Ley de Protección de Bienes Culturales.

El caso involucra el confinamiento y transporte no autorizado de aproximadamente 1.900 ejemplares de cangrejo ermitaño terrestre (okayadokari), una especie protegida que ostenta la categoría jurídica de Monumento Natural Nacional.


La principal sospechosa detenida ha sido identificada por las autoridades locales como Duong Ai Phuong Trinh, de 31 años de edad y quien se declaró trabajadora independiente. Durante los interrogatorios, la imputada optó por la negación de los cargos.

Sin embargo, las pesquisas policiales sostienen que la mujer actuó en complicidad con otros tres compatriotas vietnamitas, dos hombres y una mujer, quienes también fueron puestos bajo custodia por participar activamente en el acopio y movilización del cargamento silvestre.

USABAN EL CORREO PARA EL TRÁFICO


De acuerdo con el expediente estructurado por los investigadores de la fiscalía, el esquema delictivo operó entre los meses de agosto y noviembre del año pasado.

Se presume que el grupo delictivo ejecutó al menos tres traslados clandestinos de los crustáceos empaquetados en cajas de cartón desde diversos puntos no determinados de la isla hasta un establecimiento de conveniencia en la ciudad de Naha, con el objetivo de gestionar su envío definitivo hacia fuera de la prefectura de Okinawa.

Esta conducta constituye un delito grave al alterar de forma ilegal el estado de preservación de un monumento natural sin poseer las debidas licencias otorgadas por la Agencia de Asuntos Culturales.


La detención de la banda criminal pudo concretarse gracias a la intervención de un empleado de la empresa de mensajería encargada de la distribución de la carga.

El trabajador sospechó del contenido al percatarse de un ruido y movimiento inusual dentro de los contenedores de cartón, procediendo a inspeccionar los envases y a alertar a las fuerzas del orden.

Expertos medioambientales señalan que este tipo de contrabando masivo responde a la demanda internacional de fauna exótica en el sudeste asiático, donde estos cangrejos ermitaños son comercializados de forma ilegal como mascotas de colección, poniendo en riesgo la biodiversidad y el equilibrio ecológico del archipiélago de Ryukyu.

LA SANCIÓN LEGAL

Bajo el Artículo 196 de la Ley de Protección de Bienes Culturales de Japón, la sanción máxima legal establecida para quienes trafiquen, capturen o dañen monumentos naturales como el okayadokari contempla penas de hasta cinco años de prisión o una multa penal de hasta un millón de yenes.

No obstante, en la práctica cotidiana de los tribunales nipones, la fiscalía suele procesar estos casos de contrabando comercial o primeras infracciones mediante un juicio simplificado, resolviendo los expedientes con multas directas de 300.000 yenes; una laxitud judicial que ha generado fuertes críticas entre los ambientalistas locales, quienes argumentan que este monto no actúa como un freno real frente a las enormes ganancias del mercado negro. (RI/AG/IP/)


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