
El Comando Sur de los Estados Unidos ordenó el despliegue inmediato de un grupo de ataque de portaaviones hacia la región del Mar Caribe, en una demostración de fuerza militar que coincide con una escalada de tensiones diplomáticas en la región.
La flotilla de combate está liderada por el icónico portaaviones USS Nimitz, el cual está respaldado por la división aérea Carrier Air Wing 17, el destructor de misiles guiados USS Gridley y el buque tanque de suministro estratégico USNS Patuxent.
De acuerdo con el comunicado oficial emitido por el alto mando militar estadounidense, la movilización de estos activos representa la máxima expresión de su preparación para el combate, diseñada para exhibir un alcance estratégico letal y garantizar la superioridad defensiva en aguas continentales.
Esta movilización naval se ejecuta inmediatamente después de que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos hiciera pública una acusación formal de extrema gravedad contra el expresidente de Cuba, Raúl Castro, de 94 años de edad, y otros cinco altos funcionarios de su entorno cercano.
Los cargos criminales se derivan directamente del derribo en 1996 de dos aviones civiles pertenecientes a la organización humanitaria «Hermanos al Rescate». Las aeronaves fueron abatidas por cazas de la Fuerza Aérea de Cuba en el espacio aéreo internacional al norte de la isla.
La organización «Hermanos al Rescate» surgió a principios de la década de 1990, período en el que miles de ciudadanos cubanos emigraron de forma masiva hacia los Estados Unidos a bordo de balsas y embarcaciones precarias de fabricación casera.
Este grupo de pilotos voluntarios sobrevolaba de forma regular el estrecho de Florida con el único fin de localizar a los migrantes varados en el mar de alta mar para luego alertar a la Guardia Costera estadounidense y asegurar su salvamento. (RI/AG/IP/)
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