El Gobierno de Japón ha establecido como prioridad estratégica el inicio de negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica (Keizai Renkei Kyotei – EPA) con los cinco países que integran el Mercosur para el verano de 2026. Esta iniciativa busca integrar a Japón en un mercado de aproximadamente 300 millones de personas, con el objetivo de dinamizar el crecimiento económico nacional y fortalecer la seguridad en el suministro de recursos esenciales.
El eje central de esta política comercial es profundizar el abastecimiento de energía y materias primas. Ante la volatilidad geopolítica actual, el Gabinete japonés considera imperativo ampliar sus fuentes de petróleo crudo y minerales críticos, reduciendo así la excesiva dependencia estructural que mantiene actualmente con el Medio Oriente y China.
El Mercosur, compuesto por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, representa una de las mayores reservas mundiales de recursos naturales, incluyendo litio y tierras raras, fundamentales para la industria tecnológica y automotriz japonesa.
MERCADO Y UNIÓN ADUANERA
Las negociaciones con esta unión aduanera enfrentan retos técnicos debido a las políticas proteccionistas históricas de algunos de sus miembros. No obstante, la administración japonesa busca establecer un marco de libre comercio que elimine aranceles para las exportaciones industriales (maquinaria y piezas de automóviles) a cambio de facilitar la entrada de productos agrícolas y recursos energéticos sudamericanos.
Venezuela, otra fuente importante de energía, permanece suspendida del bloque Mercosur desde 2016 debido a violaciones de los derechos humanos y la ruptura del orden democrático, por lo que queda excluida de los beneficios de esta posible alianza económica.
Entre tanto, la Federación de Organizaciones Económicas de Japón (Keidanren) ha instado repetidamente al Gobierno a acelerar este proceso. Según analistas de comercio exterior, la demora en concretar un EPA con el Mercosur ha dejado a las empresas japonesas en desventaja competitiva frente a la Unión Europea y China, que ya han avanzado en diálogos comerciales con la región.
Para Tokio, el verano de 2026 representa la ventana de oportunidad crítica para equilibrar la balanza comercial en el Hemisferio Sur. (RI/International Press/)
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