
El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón revisó hoy, por primera vez, las directrices del sistema de «a igual trabajo, igual salario», el cual prohíbe las diferencias irrazonables de trato entre empleados fijos y trabajadores no regulares.
La nueva normativa, que entrará en vigor en octubre, exige a las empresas el pago de subsidios familiares a los empleados a tiempo parcial o temporales que mantengan una relación laboral continua, buscando equiparar sus beneficios con los del personal de planta.
FALLOS JUDICIALES CLAVES
Esta actualización proporciona ejemplos concretos a las oficinas de trabajo de todo el país para guiar sus inspecciones, tomando como base el fallo de la Corte Suprema de 2020 contra Japan Post, el cual determinó que era irrazonable negar el pago de ciertos beneficios a los empleados bajo contrato.
Según las nuevas reglas, si un trabajador no regular renueva su contrato repetidamente y se prevé un empleo continuo, debe recibir el subsidio familiar en las mismas condiciones que un empleado fijo.
Asimismo, se estipula el pago de bonos por conducción sin accidentes para repartidores con funciones idénticas, y el pago de subsidios de vivienda si el personal temporal está sujeto a traslados geográficos.
REDUCCIÓN DE LA BRECHA SALARIAL
Para evitar abusos patronales, el ministerio ha especificado claramente que no es deseable reducir los salarios o beneficios de los empleados fijos como método para igualar las condiciones laborales. El documento subraya que el objetivo central de la ley es mejorar el trato de los trabajadores no regulares.
Además, se advierte que justificar las diferencias salariales únicamente bajo el pretexto de retener al personal de planta puede ser considerado una práctica administrativa injustificada y sujeta a revisión.
Esta medida cobra urgencia ante la realidad demográfica y económica del país. Según los datos de la última encuesta de fuerza laboral del Ministerio de Asuntos Internos, el número de trabajadores no regulares alcanzó los 21,3 millones en 2025, lo que representa el 40 por ciento de los empleados totales de Japón, el doble que hace tres décadas.
Pese a los esfuerzos anteriores, la brecha sigue siendo profunda, ya que el salario promedio de un trabajador temporal se mantiene estancado en un 67,4 por ciento respecto al de un empleado regular.
Esta reforma llega a los cinco años de la implementación inicial de la ley, buscando cerrar de forma definitiva la brecha de precariedad en el mercado laboral japonés. (RI/AG/IP/)
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