Aunque el emblemático Miharu Takizakura es el único cerezo llorón (shidarezakura) documentado con más de mil años en Japón, el país alberga otras joyas botánicas de extrema antigüedad que han sobrevivido a siglos de historia. Estas imponentes especies de ramas caídas, que asemejan cascadas de flores rosadas, son verdaderos tesoros naturales y monumentos protegidos que todo residente o viajero debe conocer.
A continuación, presentamos la lista definitiva de los diez cerezos llorones más antiguos e históricos del archipiélago nipón.

1. Miharu Takizakura (1.000+ años)
Considerado uno de los tres grandes cerezos de Japón y designado Monumento Natural Nacional, este colosal árbol es el único cerezo llorón con una edad confirmada superior al milenio. Su nombre, que significa «cerezo cascada de Miharu», describe a la perfección el espectáculo visual de sus ramas cayendo hacia la tierra como un flujo inagotable de flores. Durante el periodo Edo, fue protegido directamente por el señor feudal del dominio de Miharu.
Se ubica en el pueblo de Miharu, en la prefectura de Fukushima. Para llegar, la mejor opción es tomar el autobús temporal «Takizakura-go» que parte desde la estación JR Miharu durante la temporada de floración en abril (trayecto de 20 minutos). Página oficial de turismo de Miharu.

2. Tsuboi no Shidarezakura (600 años)
Este ejemplar es famoso por su elegancia y su tronco robusto, siendo evaluado por expertos botánicos como un árbol de enorme «dignidad ancestral». Sobreviviendo a seis siglos de inclemencias meteorológicas en una zona montañosa, es considerado uno de los «Cinco Grandes Cerezos» de su localidad y está designado como Monumento Natural de la Villa por su asombrosa vitalidad.
Se encuentra en la villa de Takayama, prefectura de Nagano. El acceso se realiza conduciendo unos 25 minutos desde la estación JR Suzaka, o tomando un autobús local hacia la zona de Tsuboi. Página oficial de la Villa de Takayama.

3. Minobusan Kuonji Shidarezakura (400 años)
Custodiando el templo principal de la secta budista Nichiren, este cerezo fue plantado por monjes hace cuatro siglos y figura en la lista de los «Diez Mejores Cerezos Llorones de Japón». Sus ramas caen tan bajo que parecen tocar el suelo del recinto sagrado, creando un contraste espectacular con la arquitectura tradicional del salón Soshido.
Ubicado en el recinto del templo Kuonji en Minobu, prefectura de Yamanashi. Se llega tomando un autobús desde la estación JR Minobu hasta la parada final «Minobusan» y caminando unos 15 minutos (o tomando el teleférico). Página oficial del Templo Kuonji.

4. Daikouji no Enmei-zakura (400 años)
Conocido popularmente como el árbol que «avisa la llegada de la primavera», este gigantesco cerezo llorón fue plantado a principios del periodo Edo en el recinto del templo Daikouji. Con la expansión urbana de la capital, el árbol quedó increíblemente integrado al paisaje moderno, ofreciendo una vista surrealista de la naturaleza milenaria en medio de la ciudad.
Situado en la ciudad de Hachioji, Tokio. Su acceso es inmejorable: se encuentra a solo 3 minutos a pie desde la salida sur de la estación JR Takao, e incluso puede verse desde los andenes del tren. Página oficial de turismo de Hachioji.
5. Fukuseiji no Shidarezakura (400 años)
Este monumental árbol de 14 metros de altura domina el paisaje del templo Fukuseiji en la región de Kanto. Documentado como un punto de encuentro para agricultores desde hace siglos, su floración servía antiguamente como indicador natural para iniciar la siembra del arroz en la zona.
Se ubica en la ciudad de Yotsukaido, en la prefectura de Chiba. La forma más práctica de llegar es en automóvil, a unos 15 minutos desde la salida Yotsukaido del intercambiador de la autopista Higashi-Kanto. Página oficial de turismo de Yotsukaido.
6. Teishoin no Enmei-zakura (400 años)
Protegido como Monumento Natural de la ciudad, este cerezo pertenece al templo de la familia del primer señor feudal del dominio de Suwa. En tiempos recientes ha sido bautizado como «Enmei-zakura» (cerezo de la longevidad) debido a su impresionante resistencia y a los esfuerzos comunitarios para mantenerlo sano mediante complejas técnicas de arboricultura.
Está en la ciudad de Suwa, prefectura de Nagano. Se puede llegar caminando aproximadamente 15 minutos desde la estación JR Kamisuwa. Página oficial del Templo Teishoin.
7. Shotaiji no Shidarezakura (350 años)
Designado como uno de los «Cien Árboles Famosos de Kanagawa», este cerezo fue plantado por el señor feudal Inaba en el periodo Edo. Se encuentra escondido en un claro del bosque en la ladera de una montaña, lo que le otorga un aire místico y obliga al visitante a realizar una pequeña peregrinación para admirarlo.
Ubicado en la ciudad de Odawara, prefectura de Kanagawa. Para visitarlo, se debe caminar unos 20 minutos cuesta arriba desde la estación Iriuda de la línea Hakone Tozan. Página oficial de turismo de Odawara.
8. Shosenji no Shidarezakura (350 años)
La historia cuenta que este árbol fue plantado a principios del periodo Edo como símbolo de renacimiento, justo después de que el templo local fuera reconstruido tras un devastador incendio. Hoy en día, alcanza los 16 metros de altura y es el centro de un festival anual de té y poesía bajo la luz de la luna.
Situado en la ciudad de Inabe, prefectura de Mie. Es recomendable llegar en automóvil privado o taxi desde la estación Ageki de la línea Sangi Railway (unos 20 minutos). Página oficial de turismo de Inabe.
9. Hiyomo no Shidarezakura (300 años)
Este ejemplar esconde una historia profundamente humana: fue plantado por los herederos de la familia Miyake como un «guardián de tumbas» tras el fallecimiento del patriarca del clan. Con una extensión de ramas que supera los 20 metros, se alza imponente a los pies de la montaña, siendo el cerezo llorón más grande y antiguo de su prefectura.
Se encuentra en la ciudad de Ena, prefectura de Gifu. El acceso es rural, por lo que se requiere conducir aproximadamente 40 minutos desde la salida Ena de la autopista Chuo. Página oficial de turismo de Ena.
10. Matabei Zakura (300 años)
Nombrado en honor al legendario guerrero del periodo Sengoku, Goto Matabei, quien según la leyenda local se retiró a esta zona para vivir como monje tras escapar de la caída del Castillo de Osaka. El árbol destaca por su tronco masivo de más de tres metros de circunferencia y por estar rodeado de una pintoresca plantación de duraznos que florece al mismo tiempo.
Ubicado en la ciudad de Uda, prefectura de Nara. Se accede tomando un autobús Nara Kotsu desde la estación Kintetsu Haibara hasta la parada «Ouda», seguido de una caminata de 20 minutos. Página oficial de turismo de Uda
(RI/AG/International Press)
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