El mercado financiero japonés ha vivido una jornada histórica esta mañana al registrar un ascenso vertiginoso en el Nikkei Heikin Kabuka. El índice principal de la Bolsa de Tokio escaló más de 1.800 yenes en comparación con el cierre del viernes pasado, rompiendo por primera vez la barrera de las 53.000 unidades. Este movimiento supera con creces el máximo histórico alcanzado apenas el pasado 6 de enero, situando al país en una nueva era económica.
La euforia de los inversores se desató tras los informes que indican que la primera ministra, Sanae Takaichi, planea disolver la Cámara de Diputados. Según fuentes locales, esta disolución ocurriría al inicio de la sesión ordinaria del Dieta Nacional programada para el próximo 23 de enero. La noticia ha generado una ola de optimismo ante la posibilidad de que se implemente un nuevo sistema de política fiscal, más agresivo y con mayor expansión del gasto público.
La moneda japonesa se cotiza ahora en el rango de los 158 yenes por dólar, una debilidad que beneficia directamente a los grandes exportadores del país. Empresas emblemáticas como Toyota Jidosha lideran las ganancias debido a la expectativa de una mejora sustancial en sus márgenes de beneficio por exportación.
La solidez del mercado estadounidense también ha servido de soporte fundamental para este auge en el parqué tokiota. El reciente cierre récord del Promedio Industrial Dow Jones en Wall Street ha inyectado confianza en los activos de riesgo globales. En Tokio, esto se ha traducido en un repunte significativo de las acciones tecnológicas de alto valor, destacando empresas de semiconductores como Advantest, que han visto dispararse su cotización. (RI/AG/IP/)
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