La selección de fútbol de Japón se prepara para un nuevo examen de alto nivel. El combinado dirigido por Hajime Moriyasu enfrentará este 9 de septiembre en Columbus, Ohio (10 de septiembre a las 8:37 de la mañana en Japón) al anfitrión de la Copa Mundial 2026, Estados Unidos, en un amistoso que servirá como simulación de lo que espera en el máximo torneo.
El choque llega apenas dos días después del empate sin goles ante México, lo que obligará a una rotación casi total. El propio Moriyasu había anticipado antes de iniciar la gira que la idea era “exponer al equipo a un entorno exigente, con poco descanso y viajes incluidos, como sucederá en un Mundial. Evaluaremos la condición de cada jugador y probablemente haremos cambios importantes”.
La última vez que Japón se enfrentó a un calendario tan apretado fue en septiembre de 2023, cuando tras golear a Alemania en Wolfsburgo viajó a Bélgica y derrotó a Turquía con un once en el que 10 de los titulares fueron diferentes.
En esta ocasión, las bajas también influyen: Ko Itakura salió lesionado contra México, mientras que Ritsu Doan se reincorporó a su club en Alemania. La convocatoria, de por sí, ya tenía ausencias de peso, por lo que la oportunidad se abre para futbolistas con menor experiencia internacional.
UNA FORMACIÓN SIN MUCHO ROCE INTERNACIONAL
De acuerdo con las proyecciones, el arco sería defendido por Keisuke Osako, guardameta del Sanfrecce Hiroshima y el de mayor trayectoria dentro del grupo actual. Frente a él, se espera una defensa de tres hombres con Hayato Araki como central, acompañado por Daiki Sekine a la derecha y Ayumu Seko a la izquierda.
En el mediocampo, la dupla de volantes la formarían Kaishu Sano y Joel Chima Fujita, quienes ya coincidieron en el amistoso de junio frente a Australia. Sano deberá aportar despliegue físico y llegada, mientras que Fujita asumirá un rol más posicional.
Como carrileros, las apuestas recaen en Junya Ito por derecha y Daizen Maeda por izquierda, aunque no se descarta que Ito sea sustituido temprano por Yuta Sugawara o Mochizuki si sus molestias en el tobillo persisten.
En la línea de ataque, la creatividad se apoyaría en un doble “shadow striker”: Yuito Suzuki y Mao Hosoya. Aunque Hosoya suele ser visto como un delantero centro, en el Kashiwa Reysol también ha jugado en posiciones retrasadas y puede aportar movilidad. Suzuki, que ya tuvo minutos frente a México, llegaría más fresco y con ritmo de competencia.
El único punta sería Shuto Machino, quien tras superar una etapa de lesiones busca consolidarse como referencia ofensiva. La alternativa sería Koki Ogawa, pero todo apunta a que Machino tendrá la titularidad.
«HABRÁ ERRORES Y RIESGOS»
El técnico Moriyasu lo dejó claro en la rueda de prensa previa: “Mañana tendremos a jugadores con poca experiencia enfrentando un partido de altísimo nivel. Habrá errores y riesgos, pero lo importante es que se atrevan a desafiarse. Eso les dará crecimiento”.
El partido frente a Estados Unidos representa más que un amistoso: es una prueba de carácter, de resistencia y de proyección hacia el Mundial 2026, donde Japón busca llegar con un plantel más amplio y competitivo. (RI/AG/IP/)
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