
Hoy 1 de enero se cumplió un año desde que el terremoto de la península de Noto devastó las regiones de Ishikawa y Niigata, en Japón. Con una magnitud de 7 grados en la escala de intensidad sísmica japonesa, este desastre dejó un saldo de 504 fallecidos, de los cuales 276 fueron catalogados como muertes relacionadas con el desastre. A día de hoy, dos personas permanecen desaparecidas.
En memoria de las víctimas, la prefectura de Ishikawa organizó esta tarde una ceremonia en el campus del aeropuerto de Noto, perteneciente a la Academia Japonesa de Aviación. Durante el acto, se realizó un minuto de silencio a las 16:10, hora exacta en que ocurrió el terremoto.
La ceremonia también rindió homenaje a los afectados por las inundaciones de Noto, ocurridas en septiembre de 2024, que agravaron la situación de las comunidades afectadas.

DAMNIFICADOS EN REFUGIOS
Según datos oficiales, al 27 de diciembre de 2024, unas 230 personas continúan viviendo en refugios provisionales en ciudades como Wajima y Suzu, establecidas por los gobiernos locales tras el terremoto y las inundaciones.
Las cifras de daños son abrumadoras: más de 103.900 viviendas sufrieron daños graves o fueron destruidas por el terremoto, mientras que las inundaciones afectaron 1.623 hogares adicionales. En total, las pérdidas en infraestructuras públicas y viviendas ascienden a aproximadamente 1,02 billones de yenes.
Para mitigar el impacto, se han construido 6.882 viviendas temporales para los damnificados del terremoto, y 286 unidades adicionales están siendo preparadas para quienes perdieron sus hogares debido a las inundaciones. Estas últimas estarán listas entre febrero y marzo de 2025, según informó la prefectura.

INUNDACIONES EN SEPTIEMBRE
Por otro lado, el impacto del desastre ha acelerado el fenómeno de despoblación en la región. En diciembre de 2024, por primera vez, la población de Wajima cayó por debajo de los 20.000 habitantes. En Suzu, la tasa de disminución de población, que se había estabilizado a mediados de año, aumentó nuevamente tras las inundaciones de septiembre, alcanzando un 0,76 % en octubre. Este fenómeno pone en evidencia la vulnerabilidad de las regiones rurales de Japón frente a los desastres naturales.
A pesar de las adversidades, las comunidades afectadas han mostrado resistencia. En Suzu, varios damnificados se reunieron en un refugio improvisado para despedir el año. Compartieron alimentos comprados en supermercados locales, como sashimi de pescado y fideos instantáneos, y trataron de encontrar momentos de alivio entre las dificultades. (RI/AG/IP/)
能登半島各地を訪ねています。輪島市粟蔵。地震、洪水の被害は今も深刻です。倒壊した家屋、崩壊した道路。土肌が剥き出しになった斜面。どうにか国の力を。 pic.twitter.com/d1L7lQtxjd
— 堀 潤 JUN HORI (@8bit_HORIJUN) December 26, 2024
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