Kishida en el funeral de Abe: «Prometo crear un Japón sobre los cimientos que sentaste»

Funeral de Estado de Abe en el Nippon Budokan en Tokio.

El funeral de estado del ex primer ministro japonés asesinado Shinzo Abe se realiza en el coliseo Nippon Budokan en Tokio, con dignatarios de toda Asia y el mundo reunidos para darle su último adiós. Es el primer funeral de estado de un ex primer ministro en 55 años desde Shigeru Yoshida en 1967, y el segundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Con un día soleado, se formaron largas filas en un sitio reservado para que el público pudiera hacer sus ofrendas florales a un líder que muchos recuerdan por traer de vuelta los Juegos Olímpicos a Tokio y promover una región del Indo-Pacífico «libre y abierta».

Mientras tanto, la seguridad fue estricta alrededor del lugar del funeral debido a la presencia de líderes internacionales del más alto nivel y por la división social que provocó la organización del evento.

La ceremonia comenzó poco después de las 14.00 horas, con la asistencia de aproximadamente 4.300 personas con importantes dignatarios entre los que se estaban la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris, el primer ministro australiano Anthony Albanese, el primer ministro indio Narendra Modi, el primer ministro de singapurense, Lee Hsien Loong y el presidente vietnamita, Nguyen Xuan Phuc.

 

Entre los invitados nacional se encontraban los emperadores Naruhito y Masako, el príncipe heredero Fumihito, el primer ministro Fumio Kishida, entre otros.

La ceremonia abrió con el himno nacional y un minuto de silencio. El primer ministro Kishida y su predecesor y antiguo ayudante de Abe, Yoshihide Suga, fueron los primeros en hablar.

«Era un hombre que debería haber vivido mucho tiempo, y es de lo que nos arrepentiremos. Su diplomacia de múltiples niveles ha construido buenas relaciones con todas las regiones del mundo», dijo Kishida. “Prometo crear un Japón sostenible e inclusivo sobre los cimientos que sentaste”, expresó Kishida levantando la vista hacia el altar de Abe.

 

Fumio Kishida en el último adiós a Shinzo Abe.

Tras la despedida a cargo de un mensajero enviado por Sus Majestades el Emperador y la Emperatriz, los miembros de la familia imperial ofrecieron flores.

Participaron unos 1.390 miembros de las Autodefensas y se dispararon 19 cañonazos de fogueo para mostrar respeto y condolencias. Una actuación musical fue interpretada por la banda militar.

El gobierno decidió gastar alrededor de 250 millones de yenes en fondos nacionales para la construcción del memorial y otros gastos para el funeral de Abe, aunque se espera que el costo total sea de alrededor de 1.660 millones de yenes, unos 11 millones de dólares, incluido el costo de la seguridad y la recepción de dignatarios extranjeros.

Los pros y los contras del funeral de estado dividieron al país. Una encuesta de septiembre realizada por Nihon Keizai Shimbun encontró a un 33% a favor y un 60% en contra.

A pesar de la naturaleza del evento, el día no fue declarado feriado público. Si bien algunos críticos se quejaron de que celebrar un funeral de estado era inapropiado, en parte porque no todos estaban de acuerdo con la política de Abe, el gobierno enfatizó que no tenía intención de obligar a los ciudadanos a llorar su muerte.

Pero muchos seguidores llegaron al Nippon Budokan para presentar sus respetos. Desde jóvenes hasta ancianos, miles hicieron fila desde temprano por la mañana para ofrecer flores en el altar por Shinzo Abe, quien fue baleado el 8 de julio mientras pronunciaba un discurso de campaña electoral en la ciudad de Nara.

En consonancia con el funeral de estado las 46 prefecturas de Japón, excepto Okinawa, izaron sus banderas a media asta en señal de luto.  (AG/NI/RI)

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