Madre de japonesa secuestrada hace 45 años: “Es horrible, es como vivir en el infierno”

Megumi Yokota.

 

Sakie Yokota vio por última vez a su hija Megumi en noviembre de 1977.

Megumi tenía 13 años y regresaba a su casa en la prefectura de Niigata de la escuela cuando fue secuestrada por agentes de Corea del Norte.

45 años después, Sakie declara a Kyodo: “Es horrible. Tener que seguir esperando es como vivir en el infierno, y es agonizante”.

Sakie tiene 86 años y ya no camina como antes desde que sufrió una caída. La mujer se cuida mucho porque quiere vivir para ver nuevamente a su hija.

“Tengo que tener buena salud o de lo contrario no podré darle la bienvenida (a Megumi)”, dice.

Una oportunidad que, por desgracia, nunca será realidad para su esposo Shigeru, que murió en 2020 a los 87 años.

“Él dedicó todo a Megumi”, recuerda Sakie.

Corea del Norte dice que Megumi está muerta, pero su madre está segura de que aún vive.

“Dios nos está mirando y nos dará esa oportunidad (de reencontrarnos)”, dice.

Aunque no ha vuelto a ver a su hija, en 2014 Sakie pudo conocer a Kim Eun Gyong, la hija que Megumi tuvo con un surcoreano (también secuestrado por Corea del Norte), así como a la hija de Kim.

La reunión, en la que también estuvo su esposo Shigeru, tuvo lugar en Mongolia.

“Mi bisnieta se parecía mucho a Megumi cuando era pequeña y no podía expresar mis sentimientos con palabras. La reunión fue una alegría para mi esposo y estoy agradecida de que se haya realizado”, declara.

Hace 20 años, en septiembre de 2002, el entonces primer ministro de Japón, Junichiro Koizumi, sostuvo una cumbre histórica con el líder norcoreano Kim Jong Il en Pyongyang.

Koizumi logró que Kim devolviera a cinco de los 17 japoneses secuestrados por Corea del Norte en las décadas de 1970 y 1980.

De los 12 restantes, según Corea del Norte, ocho han muerto (entre ellos, Megumi) y cuatro nunca ingresaron al país.

Para Corea del Norte el tema ya está cerrado.

Mientras tanto, el actual primer ministro de Japón, Fumio Kishida, ha manifestado su disposición de reunirse con el líder norcoreano Kim Jong-un sin condiciones previas para discutir el asunto.

Pese a ello, Sakie Yokota considera que el gobierno de Japón podría hacer más.

“Estoy frustrada porque el gobierno japonés está inactivo y no está tratando de salvarlos”, asegura.

Sakie opina que Japón debe crear un equipo especial para negociar con Corea del Norte.

El tiempo apremia. Los familiares de los secuestrados envejecen, con lo cual la muerte se aproxima, disminuyendo las posibilidades de que puedan reencontrarse con sus seres queridos. (International Press)

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