Ryokan en quiebra por el coronavirus: “Sin clientes no hay nada que podamos hacer”

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Bahía de Mikawa (foto Wikipedia)

En 1956, una familia en la prefectura de Aichi abrió un ryokan llamado Fujimisou en un popular complejo de aguas termales. El alojamiento tradicional japonés ofrecía unas excelentes vistas de la bahía de Mikawa y sus mariscos frescos eran uno de sus atractivos.

Fujimisou conoció tiempos de apogeo. En diciembre de 2005, sus ingresos ascendieron aproximadamente a 550 millones de yenes (casi 5 millones de dólares).

El ryokan no existe más. Las continuas cancelaciones de viajeros chinos tras el brote del nuevo coronavirus obligaron a Fujimisou a declararse en quiebra, revela Mainichi Shimbun.

Su caso evidencia el pernicioso efecto que el COVID-19 está ejerciendo sobre la industria del turismo en Japón.

China es el país que más turistas aporta a Japón y la decisión del gobierno chino de prohibir los viajes grupales al extranjero fue letal para Fujimisou, que desde hace años había apostado casi en su totalidad por clientes chinos.

El continuo aumento del turismo procedente de China empujó al ryokan a firmar un acuerdo con una compañía china para recibir a huéspedes del gigante asiático (entre 40 y 50 grupos mensuales). Los turistas chinos casi siempre ocupaban sus 40 habitaciones.

La expansión del COVID-19 en China provocó cancelaciones tras cancelaciones. Así las cosas, el CEO de Fujimisou, Go Ito, decidió cerrar definitivamente la posada que heredó de su familia. “Sin clientes no hay nada que podamos hacer”, lamenta. (International Press)



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