Peruana de 61 años analiza denunciar a la policía japonesa por un “puñetazo” en la cara

Asegura que la policía de Toyota ingresó a su casa sin identificarse


La peruana Alicia Kobayashi (61) denunció haber recibido un golpe brutal de un agente de policía que participó en el allanamiento de su vivienda tras la detención de su hijo, el pasado 9 de septiembre, en el conjunto habitacional Homi Danchi, en la ciudad de Toyota, Aichi.


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Kobayashi, ha reclamado por el uso desproporcionado de la fuerza por parte de agentes de la policía japonesa que ingresaron a su vivienda sin identificarse como tales. Un policía dio un puñetazo en el mentón y otros le provocaron moretones en varias partes del cuerpo.

La peruana usa bastón, recibe atención de helper por una artrosis y hace cinco años tuvo una operación en un hospital de Toyota por un problema cardíaco y luego sufrió una extirpación de mama por un cáncer.

La policía había detenido ese mismo día a su hijo, Herbert Oshiro Kobayashi (40), bajo la sospecha de incendiar, el pasado 8 de agosto, un colchón desechado en un depósito de basura del conjunto habitacional.

“Abrieron la puerta e ingresaron sin decir que eran policías. Preguntaban por la ropa de mi hijo y yo no sabía qué ocurría ni quienes eran esos señores. Mi hijo no vive conmigo y quisieron llevarse las zapatillas de mi nieto”, narró la señora Kobayashi a International Press.

“Fui a parar al jardín con el puñetazo que me mandaron. Quedé allí aturdida y fue cuando llamaron a la ambulancia

ALICIA KOBAYASHI

RECONOCE HABER MORDIDO A UN AGENTE

“Cuando quise grabar con mi celular me dieron un manotazo y el teléfono salió volando. Me agarraron de los brazos y del cuello porque yo iba hacia adelante para recoger mi celular, esa era mi desesperación”, dijo.

La mujer reconoció haber mordido a un policía en medio del forcejeo por el celular. “En un primer momento lo negué porque no lo recordaba, pero fue así… después se identificaron como policías”, siguió contando.

EL PUÑETAZO EN EL MENTÓN

Kobayashi fue sacada de la casa sin zapatos y en pijama acusada de entorpecer la diligencia policial. Cuando le explicaban los cargos uno de los agentes le dio un puñetazo en el lado derecho del mentón.

Fue un golpe brutal, más aún considerando la condición física de la mujer. Kobayashi asegura que su cuerpo fue impulsado por encima de las cinco gradas de la entrada del bloque de edificios donde vive.

“Fui a parar al jardín con el puñetazo que me mandaron. Quedé allí aturdida y fue cuando llamaron a la ambulancia”, manifestó.

Producto de la caída por el golpe en la cara, Kobayashi contó que la primera noche de su detención sufrió fuertes dolores en la pierna derecha. “La pierna la tenía negra como si tuviera gangrena y estaba muy asustada”.

Pero hubo más. La peruana asegura haber estado los primeros seis sin poder comer ni tomar líquidos a causa de dolores en el estómago. Lo vomitaba todo. Fue llevada a un hospital al menos dos veces en ese lapso de tiempo, pero no hubo chequeo de su pierna.

después de 13 días, el viernes 20 de septiembre, fue liberada, aparentemente sin cargos. La soltaron tal como entró. En pijama, sin dinero y sin zapatos.

CASO ALICIA KOBAYASHI

NO LE PERMITIERON LLAMAR A SU FAMILIA

Kobayashi también ha reclamado por la vulneración de sus derechos. La policía no le permitió hacer una llamada a su familia, que tras esfuerzos personales la ubicó luego de seis días.

Incluso así, la peruana fue impedida de tener contacto con sus familiares hasta que después de 13 días, el viernes 20 de septiembre, fue liberada, aparentemente sin cargos. La soltaron tal como entró. En pijama, sin dinero y sin zapatos. Aunque le ofrecieron unas pantuflas de papel descartables, de esas que usan los cirujanos en el quirófano.

Por eso nunca tuvo la oportunidad de informar a su familia sobre su verdadero estado de salud ni del puñetazo que le dieron.

“Lloré de dolor y por mi detención. Nunca imaginé estar en esta situación”, manifestó.

QUÉ DIJO EL CONSULADO PERUANO

Kobayashi afirma que en un primer momento firmó un documento para solicitar apoyo consular, “pero no vino nadie a verme”.

Sin embargo, Antonio Miranda Sisniegas, cónsul general del Perú en Nagoya, ha dicho que recibió la comunicación de la detención de su compatriota y que cumplió con el protocolo de su oficina.

“En estos casos, el consulado responde por escrito acusando recibo del aviso consular y luego efectúa una llamada para verificar el estado de la persona detenida y si cuenta con patrocinio legal”, manifestó.

Se supo que la policía japonesa le informó al Consulado peruano que Kobayashi estaba bien de salud.

“Yo no estaba bien de salud”, aclaró Kobayashi al conocer la respuesta de la autoridad japonesa.

Tan pronto quedó en libertad, la peruana fue sometida a exámenes médicos. Según sus declaraciones, los rayos X han levantado la sospecha de una lesión en la columna a raíz de su caída por el golpe recibido y se ha sometido a una tomografía para confirmar o descartar algún daño mayor. Los resultados se conocerán el próximo lunes 7 de octubre.

“MI HIJO ES TRANQUILO..Y SUFRE DE DEPRESIÓN”

Alicia Kobayashi ha defendido la inocencia de su hijo: “Mi hijo es un muchacho, a parte de tranquilo muy callado. Él, como yo estoy mal, ha estado en todo momento conmigo y no veo en que horario ha podido hacer esto (prender fuego a un colchón)”.

Contó que en otras oportunidades, cuando han escuchado la sirena de los bomberos en su localidad, Herbert le decía: “Mamá tú sabes cómo son aquí, prenden fuego, pintan las paredes. Son unos asquerosos”.

Insistió en que nunca ha visto algún comportamiento en su hijo que llevara a deducir que fuera un pirómano en potencia.

“Mi hijo sufre de algo más que depresión”, reveló Kobayashi sin precisar exactamente el mal. Ha informado que el psiquiatra de Herbert ya ha enviado a la autoridad el certificado sobre el tratamiento psiquiátrico al que es sometido.

También hay un reporte sobre un grave problema en la glándula suprarrenal del peruano que le afecta su respuesta a situaciones de estrés e impide la creación de suficientes hormonas como el cortisol y la adrenalina.

En el caso del hijo, la afección a esa glándula lo deja a veces casi inmovilizado y sin fuerzas incluso para hablar e ir hacer sus necesidades. Debe medicarse constantemente y su vida no es normal.

Por todo ello, Herbert tiene un nivel de “discapacitado” (shogaisha – 障害者) reconocido por Japón, que le permite trabajar en forma limitada y recibir ayuda para su tratamiento. Cuando fue detenido el pasado 9 de septiembre se encontraba con un mes de descanso médico.

AMPLÍAN LA DETENCIÓN DE HERBERT

Días antes de ser detenido Herbert le dijo a su madre que tan pronto se recuperara iba a “trabajar fuerte” porque no quería que sus hijos lo vieran así. El hombre tiene tres hijos que viven en Perú a quienes les envía dinero para manutención.

Ese día 9, Herbert esperaba una hora para llamar a Lima y felicitar a uno de sus hijos por su cumpleaños. Nunca llegó a hacerlo porque un japonés llamado “Goto” lo llamó a su celular para hablar con él personalmente. Cuando fue a su encuentro se trataba de la policía.

Hace unos días, Kobayashi tuvo noticias de su hijo. Las autoridades le han ampliado el plazo de detención para investigar más a fondo su responsabilidad en el incendio del colchón y quizá en otros casos parecidos ocurridos en Toyota.

Mientras tanto, la madre analiza procesar a la policía japonesa por la agresión que sufrió en su detención y busca ayuda para cambiar al abogado de oficio que tiene el caso de su hijo y fortalecer su defensa. (International Press)


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