Asesino de niños en Japón condenado a muerte alegó tener “facultades mentales disminuidas”


Koji Yamada

En agosto de 2015, Natsumi Hirata, una niña de 13 años, y su amigo Ryoto Hoshino, de 12, ambos estudiantes de secundaria en Osaka, fueron asesinados en un caso que conmocionó a la sociedad japonesa.


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Koji Yamada, un hombre que hoy tiene 48 años, fue arrestado como sospechoso de los crímenes.

El Tribunal de Distrito de Osaka decidió condenarlo a muerte.

Durante el juicio, se discutió si el hombre mató intencionalmente a los niños y si podía asumir la responsabilidad de los asesinatos, reveló Asahi Shimbun.

De acuerdo con la acusación, Yamada vio a los niños en la calle en la madrugada del 13 de agosto y los invitó a subir a su coche. Primero mató al niño y luego a la niña para silenciarla.

Para la parte acusadora, era obvio que el sujeto tenía la intención de matarlos, amparándose en los testimonios de los médicos que examinaron los cuerpos. Las víctimas fueron estranguladas durante varios minutos y asfixiadas hasta morir.

La defensa de Yamada dijo que este era inocente y que es posible que el niño muriera repentinamente por un golpe de calor u otras causas, debido a que mostró síntomas como sudoración y convulsiones antes de morir.

Con respecto a la muerte de la niña, la defensa dijo que Yamada le tapó la boca con la mano cuando ella comenzó a gritar. “Entonces me di cuenta de que mi mano estaba alrededor de su cuello”, dijo él.

Yamada, según la defensa, no debería ser acusado de asesinato, sino de infligir lesiones causantes de muerte.

Además, alegó que el asesino tenía un trastorno del desarrollo y que cuando atacó a los niños, “sus facultades mentales habían disminuido, lo que significaba que su capacidad para asumir la responsabilidad de las muertes era extremadamente baja”.

La fiscalía sostuvo que Yamada estaba facultado para asumir su responsabilidad criminal. Lo mismo opinó el tribunal que lo condenó, para el que también fue obvia la intención del sujeto de asesinarlos.

Yamada se sometió a una evaluación psiquiátrica que concluyó que no padecía ninguna discapacidad mental, informó Kyodo.

Además, el hombre tenía antecedentes penales de agresión sexual. (International Press)


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