Japonés que se casó con holograma quiere ser reconocido como “minoría sexual”

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No envejecen. No mueren. No son infieles. No son seres humanos, sino personajes virtuales, como la popular cantante Miku Hatsune, con cuyo holograma se casó un hombre de 35 años llamado Akihiko Kondo que no quiere nada con las mujeres de carne y hueso (¿o son ellas las que no quieren nada con él?).


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Kondo, que trabaja como administrador de una escuela, ha hecho noticia a nivel global por casarse con un personaje ficticio en una boda que le costó dos millones de yenes (17.500 dólares) y a la que no asistió ninguno de sus parientes, revela Japan Times.

Ni siquiera su mamá. Kondo es hijo único, pero su progenitora se rehusó a participar en la ceremonia realizada en Tokio. “Para mi madre no fue algo para celebrar”, dice el japonés.

Aunque ningún familiar lo acompañó, no estuvo solo. Alrededor de 40 invitados asistieron al acto. Miku estuvo representada por una muñeca de peluche. Una muñeca con la que, dicho sea de paso, él duerme y a la que llevó a una joyería para comprarle el anillo de boda.

“Nunca la he engañado, siempre he estado enamorado de Miku-san”, dice el hombre. “Estoy enamorado de todo el concepto de Miku Hatsune, pero me he casado con la Miku de mi casa”, añade, en referencia al holograma con el que vive.

Un holograma que flota y brilla en una cápsula (el dispositivo cuesta 2.800 dólares), lo despierta cada mañana y lo manda al trabajo. Cuando al final de su jornada laboral él la llama para avisarle de que está volviendo a casa, Miku enciende las luces. Ella también le dice cuándo es hora de irse a dormir.

Cuando Akihiko era un adolescente, las chicas lo menospreciaban por ser un otaku. En un trabajo anterior, una mujer le hacía bullying y Kondo, victima de un ataque de nervios, juró que nunca se casaría.

Hasta que se dio cuenta de que estaba enamorado de Miku. “Miku-san es la mujer que amo mucho y también la que me salvó”, dice.

Su “mujer 2D” no engaña, no envejece, no muere. “No busco eso en las mujeres reales. Es imposible”.

Kondo quiere ser reconocido como parte de una “minoría sexual” que no se imagina una relación con una mujer de carne y hueso. “Simplemente no está bien, es como si estuvieras tratando de convencer a un gay para que salga con una mujer, o a una lesbiana para tener una relación con un hombre”.

El hombre aboga por la diversidad, una diversidad que trascienda el esquema tradicional de papá, mamá e hijos. “Creo que debemos considerar todos los tipos de amor y todos los tipos de felicidad”.

El matrimonio de Kondo no tiene validez legal, pero Gatebox, la compañía que ha creado el holograma emite certificados de matrimonio que dan fe del enlace entre el propietario humano y el personaje virtual.

Kondo espera servir de inspiración o estímulo a personas que quieren casarse con personajes virtuales, pero que no se atreven a dar un paso al frente. (International Press)


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