De “anata” a “omae”, no solo un cambio de lenguaje


Foto Eric Ward

Antes la llamaba por su nombre o le decía “anata” (tú) y él se refería a sí mismo como “boku” (yo). De súbito, él comenzó a llamarla “omae” y a referirse a sí mismo como “ore”. No fue solo un cambio lingüístico. El hombre comenzó a exteriorizar un carácter desagradable que antes no había mostrado. Cualquier cosa que ella dijera, incluso expresando su acuerdo con él, el tipo se enojaba.


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Era una relación seria, pero la mujer no aguantó más al hombre y lo dejó. Sin embargo, se quedó con la duda. ¿Qué le pasó al tipo? ¿Por qué cambió tan repentinamente? En busca de respuestas, le escribe a Hilary Keyes, columnista del sitio Savvy Tokyo.

Hilary explica que una manera educada de referirse a otra persona es “anata” en general, “kimi” a un niño o alguien más joven o en una posición jerárquica más baja que tú, mientras que el uso de “omae” es descortés e incluso despectivo. “Boku”, dice, es un modo juvenil y neutral de referirse a uno mismo, mientras que “ore” puede sonar arrogante.

Dicho esto, la columnista escribe que si solo hubiera sido un cambio en el uso de ciertas palabras, entonces se trataría “simplemente del final de la ‘luna de miel’ de la relación”. Una vez acabada esa etapa idílica, el tipo vuelve a hablar como siempre lo ha hecho. En ese escenario, la situación se podría haber arreglado hablando con el hombre para que fuera más educado en el uso del lenguaje.

Ahora bien, como también modificó su conducta, al echarlo de su vida la chica hizo bien, dice la columnista, pues “esquivó una bala”.

“Cualquiera que experimente un cambio drástico de personalidad, especialmente uno hacia un comportamiento excesivamente agresivo, es alguien que no necesitas en tu vida”, le dice.

¿Por qué el vuelco en la personalidad del sujeto? Hilary revela que ha conocido a algunos hombres (y no solo en Japón) que tienden a cambiar cuando la imagen que tenían de su pareja se modifica. Por ejemplo, cuenta el caso de una chica cuyo novio cambió cuando ella decidió no subordinar su futuro profesional a él. La independencia de la mujer, su decisión de no seguirle los pasos a su novio como si fuera su sombra, originó que él se enojara con ella y cambiara su manera de ser. Ella lo dejó. (International Press)


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