Las exportaciones guían a Japón a su mejor racha de crecimiento desde 2006

Foto Kantei

 

Antonio Hermosín / EFE

La economía nipona se expandió un 2,2 por ciento a ritmo anual entre enero y marzo propulsada sobre todo por la pujanza de las exportaciones, lo que supone su quinta subida trimestral consecutiva y la mejor racha en once años.

Las cifras del producto interior bruto (PIB) superan las previsiones de la mayoría de los analistas y representan también el mayor período expansivo desde la llegada al poder a finales de 2012 del primer ministro nipón, Shinzo Abe, cuya estrategia económica “Abenomics” había deparado anteriormente altibajos.

La tercera economía mundial ha adquirido una velocidad sostenida -aunque no punta- con las exportaciones como motor principal, pero sigue lastrada por las debilidades estructurales que arrastra desde hace años, como un insuficiente consumo doméstico y la extrema rigidez de su mercado laboral.

Las ventas al exterior crecieron un 8,9 por ciento interanual y un 2,1 por ciento con respecto a octubre-diciembre del año precedente, gracias sobre todo a la aceleración de la demanda de China y de otras economías emergentes de Asia, y también favorecidas por la debilidad del yen.

El gasto privado, que representa aproximadamente un 60 por ciento del PIB nipón, repuntó un 0,4 por ciento a nivel trimestral y un 1,4 por ciento a ritmo anual, una evolución aún por debajo del nivel necesario para activar el ansiado círculo de crecimiento que busca “Abenomics”.

Abe ha promovido subidas salariales en el sector privado para reactivar el gasto de los hogares, incrementos que han sido hasta ahora insuficientes o que no han tenido el efecto deseado en el consumo, lo que dificulta el auge de los precios y los objetivos de inflación marcados por el Banco de Japón (BoJ).

El banco central nipón activó en abril de 2013 un ambicioso programa de flexibilización monetaria destinado a dejar atrás casi dos décadas de deflación, y puesto en marcha junto a un cuantioso plan de estímulos e inversiones del Ejecutivo.

Asimismo, la inversión de capital corporativo y el gasto público, otras dos piezas claves para el funcionamiento de “Abenomics”, arrojaron resultados mixtos.

La inversión en capital de las empresas aumentó un 0,2 % intertrimestral y un 1,0 por ciento anualizado, mientras que la estatal retrocedió un 0,1 por ciento intertrimestral y un 0,3 por ciento a ritmo anual.

El ministro nipón de Economía y Política Fiscal, Nobuteru Ishihara, dijo en rueda de prensa que la economía “se encuentra en una tendencia de recuperación moderada gracias a las mejoras de los sueldos y de las condiciones laborales”, y señaló que el Ejecutivo confía en la continuidad de esta evolución.

La mayoría de los expertos prevén que Japón siga en la senda del crecimiento en el segundo trimestre, pero también alertan de que su alta dependencia de las exportaciones está expuesta al riesgo de una desaceleración de la demanda en China, y a la incertidumbre global que suponen las políticas comerciales de la Administración Trump.

La imprevisibilidad del nuevo presidente estadounidense ya ha desencadenado varios episodios de inquietud en los mercados financieros internacionales y la última tormenta política que ha protagonizado tuvo de hecho hoy más impacto en la Bolsa de Tokio que los datos positivos del PIB nipón.

El índice Nikkei registró una aguda caída del 1,32 por ciento, debido sobre todo a la inquietud de los inversores ante el enfrentamiento abierto entre Donald Trump y el FBI por las supuestas filtraciones del presidente a Moscú, y por la presión creciente del Senado sobre la Casa Blanca por este caso.

 



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