
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció acorralado por la quiebra de Ueno Bank, entidad de la cual fue accionista. La crisis provocó el congelamiento de los ahorros de 2,9 millones de clientes y puso en riesgo fondos del estado.
La Cámara de Diputados paraguaya rechazó su dimisión y aprobó por unanimidad su juicio político para evitar que obtenga inmunidad parlamentaria como senador.
VÍNCULOS Y CONFLICTO DE INTERESES
Peña defendió públicamente a la entidad financiera, perteneciente al Grupo Vázquez, semanas antes de su intervención. El mandatario fue accionista del banco hasta 2025, lo que agravó el escándalo al revelarse conflictos en designaciones clave.
En 2023, Peña nombró como presidente del Banco Central (BCP) a Carlos Carvallo, quien previamente fue director de Financiera Ueno. Carvallo renunció el mismo día que el BCP ordenó el cierre definitivo de la institución por insolvencia.

RUPTURA POLÍTICA Y DIMISIÓN
La liquidación de Ueno Bank congeló además recursos públicos del sistema de pensiones. Esta debacle transformó la crisis financiera en una crisis política que dejó a Peña sin el apoyo del Partido Colorado. «He tomado la decisión de presentar la renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad», declaró en un video.
Su antiguo aliado, Horacio Cartes, sentenció la ruptura: «No estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados, debemos pensar en la gente».
JUSTICIA Y SUCESIÓN
La dimisión buscaba garantizar a Peña fueros como senador vitalicio. Al ser rechazada por el Congreso, la oposición amplió una denuncia penal en su contra ante la Fiscalía por estafa y lavado de dinero. El Ministerio Público ya inició el proceso judicial, mientras el vicepresidente Pedro Alliana asume la presidencia hasta 2028. (RI/AG/IP/)
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