Los estornudos, la congestión nasal y la tos en octubre no siempre son señales de un resfriado. En Japón, algunas plantas siguen dispersando polen durante el otoño y pueden provocar síntomas alérgicos que muchas personas pasan por alto.
Una encuesta realizada a mediados de septiembre reveló que más del 50 % de los participantes de la región de Koshin manifestaba síntomas relacionados con el polen. Los especialistas recomiendan prestar atención a estas molestias y considerar la posibilidad de una alergia otoñal.
SÍNTOMAS QUE PUEDEN CONFUNDIRSE CON UN RESFRIADO
La alergia al polen puede provocar estornudos, secreción nasal, picazón en los ojos y la piel, molestias en la garganta y tos. Según Kayoko Kawashima, subdirectora del Centro Médico de Habikino de Osaka, también pueden aparecer síntomas respiratorios que requieren atención.
El cansancio acumulado tras el verano y los cambios bruscos de temperatura pueden afectar las mucosas de las vías respiratorias y favorecer estas molestias. Además, no es necesario haber padecido alergia primaveral para desarrollar síntomas durante el otoño.
QUÉ PLANTAS PROVOCAN ALERGIA EN OTOÑO
A diferencia de la primavera, cuando predominan el cedro japonés (sugi) y el ciprés japonés (hinoki), las principales causas de la alergia otoñal son plantas silvestres como las artemisas (Yomogi) y las ambrosías (Butakusa). También se han registrado casos relacionados con «Kanamugura».
Según Reiko Kishikawa, especialista en alergología del Hospital Nacional de Fukuoka, las observaciones realizadas desde 2002 en la región de Kanto muestran que el polen de las ambrosías se dispersa aproximadamente entre mediados de agosto y principios de octubre. El de las artemisas alcanza su periodo principal entre finales de septiembre y comienzos de octubre.
Aunque los principales periodos de dispersión de algunas plantas están llegando a su fin, la presencia de polen varía según la especie y la región. El cedro japonés también puede liberar pequeñas cantidades entre octubre y diciembre, con un máximo en noviembre.
Este otoño, las temperaturas superiores a lo habitual podrían influir en el desarrollo estacional de algunas plantas.
DÓNDE HAY MÁS EXPOSICIÓN Y CÓMO PREVENIRLA
El polen de los árboles puede viajar decenas de kilómetros, mientras que el de las hierbas silvestres suele desplazarse distancias más cortas. Por eso, los alrededores de los ríos, las zonas próximas a las montañas y los terrenos con vegetación pueden presentar una mayor concentración de polen otoñal.
Los especialistas recomiendan utilizar mascarilla, gafas protectoras y sombrero al salir. Al regresar a casa, conviene sacudir la ropa, lavarse las manos y hacer gárgaras. También puede ayudar cambiar temporalmente las rutas que atraviesan zonas con abundante vegetación.
El polen de algunas hierbas puede levantarse desde el suelo, lo que aumenta la exposición de los niños y de las personas de menor estatura. Además, sus pequeñas partículas pueden penetrar profundamente en las vías respiratorias y estar relacionadas con la aparición o reaparición del asma bronquial. (International Press)
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