El templo Seirai-in, en Kioto, restringió la entrada de personas vestidas con kimono, atuendos tradicionales, disfraces o vestimentas similares debido a reiterados problemas provocados por visitantes que acudían al recinto principalmente para realizar sesiones fotográficas.
La medida, difundida en las redes sociales durante julio, generó sorpresa debido a que el templo se encuentra en una zona turística donde es habitual encontrar visitantes japoneses y extranjeros vestidos con kimono, especialmente en los alrededores de Gion.
Sin embargo, Seirai-in aclaró que la restricción no supone un rechazo al kimono ni a la vestimenta tradicional japonesa. Según explicó, la decisión responde a los problemas ocasionados por determinadas sesiones fotográficas que han afectado tanto al recinto como a otros visitantes.
Entre los comportamientos señalados se encuentra el ingreso al jardín de arena blanca, el desplazamiento de puertas correderas tradicionales que terminó provocando daños y una actuación de caligrafía realizada sin autorización que dejó tinta sobre los tatamis.
Seirai-in se encuentra en la zona nororiental del recinto de Kennin-ji, en Gion. Fue fundado hace aproximadamente 600 años y es conocido por su jardín de paisaje seco y el Dragón Blanco pintado en el techo del edificio principal.
La explicación sobre los motivos de la medida apareció anteriormente en la cuenta oficial de Instagram de Seirai-in, aunque la publicación fue posteriormente eliminada. En ella, el templo señaló que los problemas habían ocurrido repetidamente y estaban relacionados con visitantes que acudían con fines particulares de fotografía.
Kennin-ji también ha advertido sobre este tipo de comportamiento a través de su sitio oficial. El templo recuerda a los visitantes que sus instalaciones no son un estudio fotográfico ni un parque temático y reclama respeto hacia el lugar y quienes acuden a él.
FOTOGRAFÍAS QUE GENERAL PROBLEMAS
Un sacerdote de un templo de Higashiyama, asegura que desde el final de la pandemia han aumentado las fotografías destinadas a conseguir popularidad en redes sociales. Algunos visitantes entran en zonas prohibidas, manipulan objetos o bloquean espacios destinados a otros visitantes.
El problema también involucra a turistas que llegan acompañados por fotógrafos y equipos profesionales. Aunque existen negocios de alquiler de kimono que gestionan previamente los permisos necesarios, también hay personas que contratan fotógrafos por su cuenta y realizan sesiones sin autorización en templos, santuarios y zonas comerciales de Kioto. (International Press)
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