
La Oficina de Inmigración de Sapporo ha iniciado una investigación sobre una empresa agrícola de Kyogoku, Hokkaido, tras surgir denuncias de violencia y acoso contra trabajadores extranjeros con estatus de residencia de “trabajador especializado” (tokutei ginō).
Las víctimas son cuatro mujeres de nacionalidad birmana, quienes fueron protegidas en julio por el Sindicato Regional de Trabajadores de Sapporo, informó Mainichi citando varias personas relacionadas con el caso.
Las mujeres comenzaron a trabajar desde mayo, de manera escalonada, en una explotación agrícola administrada por la empresa. Según el sindicato, sufrieron agresiones durante sus labores.
Una de ellas habría sido golpeada en la espalda con una barra metálica por no comprender instrucciones en japonés. También habría recibido golpes en la cabeza mientras era increpada por supuestamente “no trabajar diligentemente”.
Además, las trabajadoras denunciaron que les arrojaban al cuerpo las verduras que habían cosechado.
“ODIO A LOS JAPONESES”
Durante las indagaciones realizadas por el Sindicato Regional de Trabajadores de Sapporo, las mujeres expresaron el impacto que estas experiencias habían tenido sobre ellas.
“Llegué a odiar a los japoneses”, manifestó una de las trabajadoras durante las entrevistas con el sindicato.
También afirmaron que fueron acusadas de cometer errores que no habían cometido y que recibieron comentarios que podían interpretarse como una presión para regresar a Myanmar.
El sindicato sostiene que existen testimonios sobre agresiones contra otros trabajadores de nacionalidad extranjera en la misma explotación.
Por ello, se investiga la posibilidad de que la violencia y el acoso contra empleados extranjeros no se limitaran a las cuatro mujeres y se hubieran convertido en una práctica habitual.
La empresa agrícola respondió a una consulta telefónica de Mainichi Shimbun: “(Sobre los detalles) explicaremos nuevamente en otra ocasión”.
ANTECEDENTE CON PRACTICANTES
El caso adquiere mayor relevancia por los antecedentes de una empresa registrada en la misma dirección que la explotación agrícola cuestionada.
En marzo de 2022, esa empresa recibió una sanción administrativa de las autoridades laborales japonesas, que cancelaron la aprobación de su plan de formación para recibir trabajadores extranjeros en prácticas.
La medida se adoptó después de que las autoridades determinaran que la empresa había realizado “actos que vulneraban gravemente los derechos humanos de los trabajadores en prácticas”.
La investigación actual se centra en las presuntas agresiones y situaciones de acoso sufridas por las cuatro trabajadoras birmanas contratadas bajo el estatus de residencia de “trabajador especializado”.
La Oficina de Inmigración de Sapporo ya habría comenzado a investigar a la corporación agrícola de Kyogoku. (RI/AG/IP/)
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