
El Tribunal de Distrito de Tokio dictará el 15 de julio la sentencia contra Reika Kuroki, de 38 años, representante de la agencia publicitaria Solarie, acusada de evadir aproximadamente 157 millones de yenes en impuestos mediante la declaración de gastos ficticios. La empresaria, que se presenta en redes sociales como «la influencer número uno de Japón», admitió los cargos y aseguró durante el juicio que subestimó sus obligaciones tributarias tras el rápido crecimiento de su negocio.
Según la acusación, Kuroki ocultó alrededor de 496 millones de yenes en ingresos correspondientes a los ejercicios fiscales de 2021 y de 2023-2024, reduciendo ilegalmente el pago del impuesto de sociedades (Hojinzei) y del impuesto al consumo (Shohizei).
ESQUEMA FRAUDULENTO
La Fiscalía sostiene que la acusada infló los gastos de su empresa registrando falsos contratos de prestación de servicios para disminuir la base imponible.
El presunto esquema habría sido ideado por un hombre de 53 años, socio de otra empresa de cosméticos y también procesado por presunta complicidad en la evasión fiscal.
De acuerdo con la acusación, este le aseguró que el método «nunca sería descubierto» y le indicó registrar como proveedor a una empresa vinculada a un conocido suyo.
Como contraprestación, Kuroki habría pagado 11,8 millones de yenes a ese intermediario. Sin embargo, la Fiscalía sostiene que nunca existió una prestación real de servicios y calificó la maniobra de ocultamiento como «rudimentaria».
INGRESOS DISPARADOS
Durante el interrogatorio, Kuroki declaró que el crecimiento de sus ingresos superó ampliamente sus previsiones.
«Las ventas aumentaron más de lo esperado. Hasta entonces era ama de casa y no tenía conocimientos sobre impuestos. Mi conciencia sobre la obligación de pagar impuestos era insuficiente», afirmó.
Según su autobiografía, debutó como modelo a los 16 años y posteriormente desarrolló actividades como presentadora, empresaria e influencer bajo el nombre de Reika Miyazaki.
Fundó Solarie en 2020 y comenzó a promocionar productos cosméticos en Instagram, recibiendo comisiones por las ventas generadas a través de sus publicaciones.
Las ventas de la empresa pasaron de unos 88 millones de yenes en el ejercicio 2021 a superar los 500 millones de yenes tanto en 2023 como en 2024.
La Fiscalía solicitó una pena de dos años y seis meses de prisión para Kuroki y una multa de 50 millones de yenes para Solarie.
La defensa pidió una condena con suspensión de la ejecución de la pena. En su última declaración ante el tribunal, la acusada afirmó entre lágrimas: «No volveré a cometer el mismo error».
CRECE EL CONTROL
El caso coincide con el rápido crecimiento del mercado de la publicidad en redes sociales en Japón.
Según datos de Dentsu, la inversión publicitaria en redes sociales alcanzó 1,3 billones de yenes en 2025, más del doble que cinco años antes.
Por su parte, la consultora CyberBuzz estimó que el mercado de publicidad realizada por influencers llegó a 86.000 millones de yenes en 2024, un aumento del 16 % respecto al año anterior.
El incremento del negocio también ha intensificado las inspecciones fiscales.
La Agencia Nacional de Impuestos (Kokuzeichō) informó que, durante los últimos cinco años, las oficinas tributarias realizaron entre 58 y 90 auditorías anuales a creadores de contenido y personas dedicadas a la publicidad digital para verificar el correcto cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
En 2023 también se conoció que nueve influencers fueron señaladas por omitir la declaración de aproximadamente 300 millones de yenes durante un período de seis años.
Especialistas tributarios advierten que muchos creadores de contenido tienden a confundir gastos personales con gastos de actividad profesional y recomiendan recurrir a asesoría especializada para evitar infracciones fiscales. (RI/AG/IP/)
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