“Realmente son indispensables”: crece el papel de los cuidadores extranjeros en Japón

Las helper asiáticas responden a alto nivel en el cuidado de ancianos en Japón

Los cuidadores extranjeros con estatus de habilidades específicas (tokutei gino), en su mayoría asiáticos, se han convertido en un apoyo cada vez más importante para el sistema de cuidados de Japón, afectado por una grave escasez de personal. De poco sirve la posición de los conservadores de la política japonesa ante esta realidad.

La reciente apertura de la atención domiciliaria (homon kaigo) a estos trabajadores amplía sus posibilidades de empleo y busca aliviar la falta de cuidadores en uno de los sectores más afectados por el envejecimiento de la población.


En Matsumoto, Nagano, la cuidadora birmana Tin Mar Win, de 24 años, trabaja en la residencia para personas mayores ReHOPE Matsumoto, donde atiende a residentes con un alto grado de dependencia.

Tin realiza asistencia para el baño, cambio de ropa y otras tareas de cuidado. También registra en japonés las condiciones físicas de los residentes después de prestarles atención.

La cuidadora llegó desde Myanmar hace tres años con el objetivo de aprender técnicas de cuidado en Japón. Después trabajó durante dos años en un grupo residencial de Hokkaido.


En febrero se trasladó a Matsumoto para mejorar sus conocimientos y adquirir experiencia con personas que necesitan un mayor nivel de atención.

“Quería hacer un trabajo útil para las personas y la sociedad, por eso elegí el cuidado de personas. Tenía mucho miedo y estaba realmente preocupada por si entendería el idioma, pero aquí todos fueron muy amables y me enseñaron muchas cosas. Estoy realmente agradecida”, explicó.

MÁS DE 67.000 CUIDADORES EN NAGANO


La presencia de cuidadores extranjeros bajo el sistema de habilidades específicas ha aumentado rápidamente. A finales del año pasado, Nagano tenía 758, mientras que la cifra nacional rondaba los 67.000. “Realmente son indispensables”, comentó una gestora de personal.

El número nacional es más de 70 veces superior al registrado cinco años antes, en un crecimiento directamente relacionado con la necesidad de cubrir puestos que las empresas tienen dificultades para ocupar.

Una encuesta del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar (Kosei Rodo-sho) muestra la gravedad del problema: cerca del 70 % de los establecimientos de cuidados respondió que existe escasez de cuidadores.

En la atención domiciliaria, la situación es todavía más severa. Más del 80 % de los establecimientos consultados señaló que enfrenta falta de personal.

Ante esta situación, el Gobierno modificó en abril del año pasado las normas para los trabajadores extranjeros del sector. Los extranjeros que cumplen determinadas condiciones, entre ellas contar con al menos un año de experiencia práctica, pueden trabajar también en atención domiciliaria.

Hasta entonces, el empleo de trabajadores extranjeros con este estatus estaba limitado en la práctica a determinados ámbitos de atención institucional. La reforma amplió sus posibilidades precisamente en un sector donde la falta de personal es especialmente grave.

“Ante la abrumadora falta de personal de cuidados, que ahora sea posible aceptar trabajadores extranjeros también en la atención domiciliaria es algo muy positivo para nosotros”, afirmó Chiyo Takahashi, del departamento de Recursos Humanos de CUC Hospice.

CUC Hospice administra residencias para personas mayores y presta servicios de enfermería y atención domiciliaria en distintos puntos de Japón. Tras la modificación del sistema, comenzó a contratar trabajadores extranjeros.

La empresa también reforzó sus mecanismos de preparación. Elaboró manuales en japonés con furigana para facilitar su comprensión y modificó la capacitación inicial para adaptarla a los trabajadores con estatus de habilidades específicas.

FORMACIÓN Y CONFIANZA

En ReHOPE Matsumoto, Tin es la primera trabajadora extranjera. Desde su incorporación, el centro organizó visitas junto al director y los residentes para facilitar el conocimiento mutuo y generar confianza.

“Las habilidades se pueden adquirir incluso observando e imitando a otros. Pero su carácter alegre y su hospitalidad son cualidades que se transmiten naturalmente, y creo que eso le permitió integrarse rápidamente”, señaló el director Ryōhei Terao.

Las empresas que emplean extranjeros en atención domiciliaria deben cumplir cinco requisitos establecidos por el Gobierno. Entre ellos figuran la capacitación y un período determinado de formación práctica dentro del lugar de trabajo.

Tin pasó sus primeros seis meses trabajando junto a empleados experimentados, bajo supervisión y orientación.

A pesar de que los registros de cuidados están redactados completamente en japonés, Tin realiza esta tarea al mismo nivel que sus compañeros japoneses.

La formación busca que los trabajadores extranjeros conozcan los procedimientos, mejoren sus conocimientos y puedan desarrollar sus tareas con seguridad y calidad.

“No hacemos una gran diferencia entre japoneses y extranjeros. Para crear un ambiente donde sea fácil informar, comunicarse y consultar, hablamos con ellos frecuentemente. Como responde de manera alegre y cuidadosa, realmente son indispensables”, afirmó Fumika Obinata, responsable de la formación práctica.

La comunicación es uno de los principales puntos de atención en el proceso de incorporación. Tin estudia japonés desde antes de llegar al país y continúa preparándose mientras trabaja.

A pesar de que los registros de cuidados están redactados completamente en japonés, Tin realiza esta tarea al mismo nivel que sus compañeros japoneses.

Después de seis meses en Matsumoto, también cumple turnos nocturnos y ha ganado la confianza de los residentes y sus familias.

“Es una persona amable y sabe prestar atención a los demás. No hay ninguna preocupación. Quizá incluso sea mejor que los japoneses”, afirmó un familiar de una persona ingresada.

El estatus de habilidades específicas permite a los cuidadores extranjeros permanecer en Japón durante un máximo de cinco años. Tin se acerca a su tercer año en el país y estudia mientras trabaja para obtener la certificación nacional de asistente de bienestar social (kaigo fukushishi).

La obtención de esta certificación permitiría a Tin cambiar al estatus de residencia correspondiente a los profesionales de cuidados y continuar trabajando en Japón sin el límite de cinco años del sistema de habilidades específicas.

Aunque contempla regresar algún día a Myanmar, donde viven sus padres, actualmente quiere continuar perfeccionando sus conocimientos y técnicas de cuidado y permanecer en Japón, país que considera su “segunda patria”.

“Cuando recibo una sonrisa o me dicen gracias, siento que es un trabajo gratificante. Quiero seguir estudiando japonés y cuidados y esforzarme”, afirmó.

La incorporación de trabajadores extranjeros puede ayudar a cubrir las necesidades de un sector golpeado por la escasez de personal y el rápido envejecimiento de la población japonesa.

Sin embargo, persisten desafíos relacionados con el idioma, las diferencias culturales y el estrés de la vida cotidiana. En algunos casos, los trabajadores necesitan apoyo también fuera del lugar de trabajo.

Para las empresas, otro reto consiste en mantener sistemas de acogida, capacitación y supervisión que permitan desarrollar las capacidades de los trabajadores extranjeros y garantizar la calidad de los cuidados. (RI/AG/IP/)


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