El precio del nuevo arroz japonés ha caído hasta los 2.800 yenes por bolsa de 5 kg aproximadamente, en una inusual inversión de precios que agrava las dificultades de los productores cuyo costo está por encima de los 3.000 yenes.
La situación coincide con una grave escasez de agua en varias zonas del país. Mientras el sur de Kanto sufre lluvias torrenciales, otras regiones afrontan una falta de precipitaciones que amenaza el crecimiento del arroz antes de la temporada de nuevas cosechas.
SEQUÍA AMENAZA LOS CULTIVOS
Ayer el calor fue especialmente intenso en Kyushu. La ciudad de Minamata, en Kumamoto, registró 38,6 ºC, la temperatura más alta desde que existen registros.
El calor también ha agravado la falta de agua en el embalse de Miboro situado en el norte de Gifu.
El nivel del agua se encuentra a menos de un metro del nivel mínimo, en una situación considerada de grave escasez.
El embalse de Miboro sostiene la agricultura de seis ciudades de la prefectura de Toyama. Aunque otros embalses de la zona todavía conservan agua, las áreas situadas aguas abajo aplican restricciones voluntarias de extracción por primera vez en 32 años.
La falta de lluvias también afecta directamente a los arrozales. En junio y julio, cuando el cultivo necesita abundante agua, las precipitaciones estuvieron muy por debajo de lo habitual.
Un agricultor de arroz de Oyabe, Toyama, explicó que las plantas alcanzan unos 55 centímetros, cuando normalmente deberían medir entre 65 y 70 centímetros.
Los agricultores se han organizado para evitar desperdiciar el agua disponible y se turnan para abrir y cerrar 17 compuertas.
NUEVO ARROZ MÁS BARATO
A la preocupación por la sequía se suma la caída del precio del arroz. Un agricultor advirtió sobre sus consecuencias para las explotaciones individuales.
El precio medio anunciado el 21 de agosto fue de 3.191 yenes y mantiene una tendencia descendente. Además, en distintas partes del país las cooperativas agrícolas han reducido el pago provisional a los productores por el nuevo arroz, conocido como gaisankin.
«Si el pago provisional baja un 20%, nosotros también tendremos que reducir el precio de venta aproximadamente un 20%», explicó un agricultor.
Al mismo tiempo, los costes de producción continúan aumentando, incluidos fertilizantes, mantenimiento de maquinaria agrícola, combustible y electricidad.
En supermercados de Tokio ya se comercializa el nuevo arroz Fusakogane en la franja superior de los 2.000 yenes. En Kanagawa, un bolsa de 5 kilos estaba a alrededor de los 2.800 yenes antes de impuesto.
Sin embargo, algunos paquetes de arroz de 5 kilos de la cosecha de 2025 todavía se venden por más de 3.000 yenes. El resultado es una situación poco habitual: el nuevo arroz resulta más barato que el arroz del año anterior.
El problema se relaciona también con un exceso de arroz sin vender. Un mayorista de la prefectura de Chiba tenía unos 400 toneladas de arroz de la cosecha de 2025 en junio. Ahora conserva alrededor de 50 toneladas.
El mayorista consiguió vender unas 350 toneladas, pero afirma que todas esas operaciones se realizaron por debajo del precio de adquisición, generando pérdidas.
La presión aumenta con la llegada de la cosecha de 2026. El arroz Fusaotome de primera calidad de este año se está negociando a 15.000 yenes, aproximadamente la mitad del precio del año pasado. (RI/AG/IP/)
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