Sanseito: «Si la riqueza se distribuye con los extranjeros seremos más pobres»

Sohei Kamiya miente diciendo que los extranjeros usan la infraestructura de Japón «gratis»

El líder del partido ultraconservador japonés Sanseito, Sohei Kamiya, lanzó un duro discurso de corte xenófobo en el que advirtió de forma tajante que «si la riqueza de nuestra sociedad se distribuye entre estas personas, nosotros seremos relativamente más pobres», en referencia directa al flujo de trabajadores inmigrantes.

Durante un mitin político realizado en abril pasado en Miyazaki, el dirigente de extrema derecha exigió un freno inmediato a la llegada de extranjeros y defendió el drástico aumento en las tasas de visado de residencia permanente que evalúa el Ejecutivo.


Las controvertidas e incendiarias declaraciones de Kamiya están ejerciendo una fuerte influencia sobre la agenda del Gobierno central, despertando graves alarmas por su carácter segregacionista.

«SI NO PUEDEN PAGAR, VÁYANSE»

Durante su intervención, Kamiya justificó el encarecimiento de los procesos legales y arremetió contra las agrupaciones políticas que defienden los derechos de las comunidades extranjeras.


«El costo para pedir la visa de residencia permanente, que hasta ahora era de 10.000 yenes, va a subir a 100.000 y hasta 300.000 yenes. Con eso vamos a tener partidos políticos reclamando y diciendo que ese aumento es absurdo, que  pobrecitos los extranjeros, que no podrán pagar. Pero yo digo: si no pueden pagar, por favor, váyanse, ¿no es verdad?», espetó ante la audiencia.

Kamiya da a entender que los extranjeros de Japón no pagan impuestos.

PROPIEDAD DEL PUEBLO JAPONÉS

El político argumentó que la infraestructura y los servicios del archipiélago pertenecen exclusivamente a los ciudadanos japoneses. «Vean bien, Japón es un país construido sobre el patrimonio acumulado por nuestros antepasados. Estos caminos que estamos usando ahora, esas calles por donde los coches pasan, estos edificios, el sistema de alcantarillado, la red eléctrica, todo eso es infraestructura social y es patrimonio que nuestros mayores construyeron», manifestó.


En esa misma línea, el dirigente sostuvo que «no hay absolutamente ninguna necesidad de permitir que los recién llegados utilicen todo esto de forma gratuita. Esto es propiedad común del pueblo japonés; pertenece a los ciudadanos de Japón mantenida con los impuestos de todos nosotros», afirmó el dirigente sin reconocer que los extranjeros pagan fuertes impuestos como cualquier japonés.

«Si vinieran muchos extranjeros ricos, no habría problema; si solo vinieran multimillonarios, sería otra historia.

«SÓLO VIENEN POBRES…»

El líder de Sanseito enfocó sus críticas de manera discriminatoria hacia el perfil socioeconómico de quienes emigran a territorio nipón para trabajar. «Si vinieran muchos extranjeros ricos, no habría problema; si solo vinieran multimillonarios, sería otra historia. Pero lo que tenemos ahora es mucha gente que viene de países pobres a trabajar».

«En el fondo -prosiguió- a todos les gustaría vivir en sus países de origen, pero como no pueden mantenerse allí, viene a Japón pensando: ‘En Japón se gana un buen sueldo, traeré a mi familia y tendré una vida mejor’. Esto significa que solo vienen personas pobres y miserables, y si ese número aumenta, ¿qué pasará?».

Kamiya vinculó la presencia de estos trabajadores con el declive económico de la población local, la baja natalidad y el futuro de la identidad nacional. «Si la riqueza de nuestra sociedad se distribuye entre estas personas, nosotros seremos relativamente más pobres. Si nos quedamos pobres, casarnos y criar hijos se volverá más difícil, ¿no es así? Así que la población disminuirá aún más de lo que ya lo hace.

Y agregó: «Aun así, los extranjeros siguen entrando. En unas décadas, la composición étnica del país acabará cambiando; eso ya es evidente. Por eso digo, vamos a parar con esto», sentenció.

«Necesitamos trazar una línea clara entre japoneses y extranjeros. Al final, si nosotros fuéramos al exterior funciona así también.

EXIGENCIA DE SEGREGACIÓN

A pesar del rechazo que generan sus posturas, analistas locales advierten que esta retórica radical está condicionando el debate en el oficialismo y ha revivido el lado más conservador de la primera ministra Sanae Takaichi.

No obstante, Kamiya criticó la gestión del Gobierno por considerar que las fronteras siguen siendo demasiado flexibles: «La gente también pide que se detenga (la llegada de inmigrantes), pero el Partido Liberal Democrático sigue adelante con esto. Me parece absurdo».

«Necesitamos trazar una línea clara entre japoneses y extranjeros. Al final, si nosotros fuéramos al exterior funciona así también. En un momento en que la población disminuyó un poco, no tenemos que dejar que cualquiera venga del exterior para usar todo gratis, es así de simple. Y vienen a decir que es discriminación contra los extranjeros», manifestó.

ESTADÍSTICAS MIGRATORIAS

Las duras declaraciones de la extrema derecha coinciden con la publicación del más reciente informe de la Agencia de Servicios de Inmigración presentado hoy. De acuerdo con los datos oficiales, Japón registró a finales de 2025 un total aproximado de 4,13 millones de extranjeros residentes, superando por primera vez en su historia la barrera de los cuatro millones de personas.

La población extranjera en el archipiélago aumentó en aproximadamente 360.000 ciudadanos respecto a las métricas de 2024. El desglose estadístico más reciente indica que la comunidad de ciudadanos chinos lidera el registro al superar los 800.000 residentes, seguidos de cerca por los ciudadanos vietnamitas con más de 600.000 y la comunidad de surcoreanos con alrededor de 410.000 personas de forma legal en el país. (RI/International Press)


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