En medio de una profunda reestructuración global, Nissan Motor Co. se encuentra en conversaciones con la gigante taiwanesa de tecnología Foxconn para establecer una alianza estratégica que permitiría fabricar vehículos eléctricos (EV) en una de sus plantas más emblemáticas de Japón: la fábrica de Oppama, ubicada en Yokosuka, prefectura de Kanagawa.
Según reveló el diario Nikkei, el posible acuerdo busca evitar el cierre de esta planta, actualmente en riesgo por los planes de Nissan de reducir sus centros de ensamblaje final de 17 a 10 en todo el mundo. De sus cinco plantas en Japón, Oppama —junto con otra instalación en la misma prefectura— figura como una de las candidatas al cierre, debido a la baja tasa de utilización que registró apenas el 40% en 2023, muy por debajo del umbral de rentabilidad estimado en 80%, de acuerdo con la firma MarkLines.
UNA ALIANZA ESTRATÉGICA PARA EVITAR EL CIERRE
El plan bajo análisis contempla que Foxconn, formalmente conocida como Hon Hai Precision Industry, utilice las líneas de producción ociosas de Oppama para fabricar sus propios autos eléctricos bajo contrato. Nissan, por su parte, aumentaría el uso de sus instalaciones sin incurrir en los elevados costos sociales y económicos que implicaría cerrar la planta y despedir a sus casi 3,900 empleados.
El cierre también afectaría gravemente la cadena de suministro local, ya que numerosos proveedores afiliados a Nissan están ubicados en las inmediaciones de la planta. Asimismo, Oppama posee infraestructuras críticas como pistas de prueba, laboratorios de choque, un centro de investigación y un puerto con muelle para el embarque de vehículos. Clausurarla obligaría a Nissan a replicar esas instalaciones en otro lugar, lo que podría ralentizar el desarrollo de nuevos modelos.
FOXCONN BUSCA CONSOLIDAR SU BASE EN JAPÓN
Foxconn ha estado acelerando su incursión en la industria de los vehículos eléctricos desde 2019. Su modelo de negocio se basa en el diseño y fabricación por contrato, y ha formado alianzas con grandes fabricantes a nivel global. En 2024, adquirió el 50% de una filial de chasis del gigante alemán ZF, y firmó un memorando de entendimiento con Mitsubishi Motors para proveerle autos eléctricos. También está en conversaciones para suministrar autobuses eléctricos a Mitsubishi Fuso.
Para Foxconn, establecer una base de producción en Japón sería clave para consolidar su presencia en el país y fortalecer relaciones con los fabricantes nipones. El uso de la planta de Oppama no solo permitiría producir vehículos, sino también posicionar estratégicamente a la compañía en el competitivo mercado japonés de automóviles eléctricos.
IMPLICACIONES POLÍTICAS Y EMPRESARIALES
Aunque el gobierno japonés observa con cautela la posible influencia de Foxconn en la gestión de Nissan, la preservación del empleo podría allanar el camino para una colaboración aceptable. De hecho, la presión para mantener activa la planta de Oppama no solo proviene de Nissan, sino también de las autoridades locales, que temen el impacto social y económico que tendría su cierre.
Por otra parte, la presencia de Foxconn en las conversaciones empresariales japonesas ya ha influido en el ecosistema industrial del país: su interés fue uno de los motivos que impulsaron las discusiones sobre una posible fusión entre Honda y Nissan en diciembre pasado.
Además de la desaceleración de sus ventas globales, Nissan enfrenta otros retos, como las tarifas automotrices impuestas por el presidente estadounidense Donald Trump, que podrían restarle hasta 450 mil millones de yenes (aproximadamente 3.120 millones de dólares) a sus beneficios operativos este año fiscal.
En este contexto, una alianza con Foxconn podría representar una salida estratégica que permita a Nissan reducir costos, mantener infraestructura clave y abrir una nueva etapa de innovación en el competitivo mercado de los vehículos eléctricos. (RI/AG/IP/)
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