Una encuesta nacional realizada por Mainichi Shimbun revela que el Partido Liberal Democrático (PLD), actualmente en el poder, enfrenta una seria crisis electoral en la contienda para la Cámara Alta. De los 32 distritos de representación uninominal —con un solo escaño en juego—, el oficialismo solo mantiene ventaja en nueve. Los candidatos de la oposición o independientes lideran en al menos 16 distritos, mientras que el resto se disputa en escenarios altamente competitivos. El oficialismo también enfrenta dificultades en las circunscripciones con más de un escaño, debido a una excesiva fragmentación de candidatos.
La situación ha provocado una fuerte alarma dentro del PLD. “Es una lucha al filo. Si caemos por debajo de la mayoría en la Cámara Alta, el gobierno de Ishiba estará contra las cuerdas”, confesó un dirigente del partido. Si el PLD y su aliado Kōmeitō no logran al menos 50 escaños, el gobierno de Shigeru Ishiba se convertiría en minoría también en la Cámara Alta, replicando su situación actual en la Cámara Baja.
En la elección anterior de 2022, bajo el liderazgo de Fumio Kishida, el PLD arrasó en los distritos uninominales con 28 victorias contra solo 4 derrotas, lo que le permitió asegurar una cómoda mayoría con 63 escaños. En los últimos cinco comicios de este tipo desde 2010, el PLD había ganado al menos 20 distritos uninominales en cada ocasión. Un resultado de un solo dígito como el proyectado ahora no se veía desde 2007, cuando el partido sufrió una aplastante derrota de 6-23, lo que precipitó la renuncia del entonces primer ministro Shinzō Abe.
El primer ministro Ishiba, consciente de la gravedad, pidió apoyo directo a los votantes el 6 de julio durante un mitin en Kofu: “Esta elección es durísima. Les ruego que nos ayuden por el bien de Japón y de las generaciones futuras”.
EL NACIONALISTA SANSEITO LE ROBA VOTOS AL PLD
Una de las razones del debilitamiento del PLD es el auge inesperado del Partido Sanseito, una agrupación de corte conservador y anti inmigrante, que ha presentado candidatos en los 45 distritos. Aunque inicialmente fue subestimado, tras su sorpresivo avance en las elecciones metropolitanas de Tokio en junio, el Sanseitō ha comenzado a atraer al electorado más tradicionalmente afín al PLD. Un dirigente oficialista lo describió así: “Están quitándonos votos como un francotirador oculto”.
El fenómeno se observa con claridad en distritos como Toyama, donde el actual senador del PLD —que ganó con amplia ventaja en 2019— ahora enfrenta una intensa competencia del candidato del Partido Democrático para el Pueblo (Kokumin Minshuto). En antiguos bastiones como Saga, Kumamoto, Tochigi y Okayama, los márgenes se han estrechado drásticamente.
Los propios candidatos del PLD reconocen el problema. “El Sanseito da miedo porque no sabemos bien de dónde viene ni cómo combatirlo. Nos están drenando votos del electorado conservador”, confesó uno de ellos.
Mientras tanto, los partidos de oposición —liderados por el Partido Constitucional Democrático (Rikken Minshuto)— han logrado una relativa unidad estratégica en los distritos uninominales. Solo en tres distritos (Nara, Fukui y Shiga) hay competencia interna entre los partidos opositores. En los otros 29, han logrado dividir el terreno sin chocar, fortaleciendo su posición frente al oficialismo. En contraste, el PLD compite en todos los distritos contra los candidatos del Sanseito, lo que fragmenta el voto conservador.
EL ESCÁNDALO QUE PERSIGUE AL PLD
Otro factor que complica las perspectivas del oficialismo es el escándalo de fondos no declarados que sacude a varias de sus figuras. En distritos como Fukushima, Mie y Miyazaki, los candidatos del PLD involucrados apenas retienen entre el 40 y el 50 % del respaldo habitual de votantes de PLD y Komeito. Estos eran territorios ganados en 2019 y 2022, pero ahora muestran un giro hacia la oposición.
Kōmeitō, por su parte, ha tomado distancia: decidió no respaldar a siete de los diez senadores implicados en el escándalo, incluidos los de Fukushima, Mie y Miyazaki. Esto debilita aún más la maquinaria electoral del oficialismo.
En la región de Tohoku, salvo por Fukushima donde hay una lucha reñida, los distritos tradicionales arroceros como Akita, Miyagi y Yamagata también muestran ventaja para la oposición. Aunque el gobierno ha tratado de contener la escalada del precio del arroz liberando reservas estatales, los agricultores mantienen un alto grado de desconfianza.
Con la votación aún por celebrarse, el PLD enfrenta no solo un declive de apoyo, sino también una amenaza estructural en su base electoral. La combinación de descontento ciudadano, escándalos políticos, pérdida del voto conservador y una oposición más coordinada podría marcar un punto de inflexión en la política japonesa. (RI/AG/IP/)
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