Ahora sabemos qué quería Castillo desde el principio, por Lily Céspedes

De manera sorpresiva y después de casi dos horas de inquietud, el Perú logró superar la crisis de gobernabilidad a la que nos llevó Pedro Castillo con un Golpe de Estado, asestado de manera burda, torpe, sin tener ningún respaldo y peor aún cometiendo delito de flagrancia por rebelión y conspiración al romper el orden constitucional y anunciar -en mensaje al país a través del canal oficial- el cierre temporal del Congreso; el Tribunal Constitucional, el Ministerio Público, el Poder Judicial, y todos los órganos del Estado para instaurar un gobierno de emergencia excepcional, es decir ser un dictador, gobernar libremente sin poderes que se opongan a él.

Al mismo tiempo, Castillo pidió a las Fuerzas Armadas (FFAA) y Policía Nacional del Perú (PNP) tomar el control de la ciudad, decretando el toque de queda en el país y anunció la convocatoria a elecciones para un nuevo Congreso con facultades constituyentes que se encargue de elaborar una nueva Constitución en nueve meses. No sólo eso, pidió el respaldo de las ‘rondas campesinas’ -de la que él formó parte antes de llegar al poder- a quienes engañó e hizo creer que podían reemplazar a las fuerzas del orden para combatir la delincuencia.

Aunque los rumores de cierre del Congreso se dieron el fin de semana (sábado) poniendo en alerta a los parlamentarios que montaron guardia y pernoctaron en la sede del Legislativo, nadie esperaba que Pedro Castillo rompiera el orden constitucional de la forma que lo hizo.

¿Pero qué o quién hizo que Castillo tomara esa decisión? Si nos remitimos a los hechos ocurridos el miércoles 7 de noviembre, debemos decir que tal vez no soportó ver y escuchar como en la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República, el exasesor Salatiel Marrufo revelaba muy temprano a todo el país, vía zoom, cómo se hizo la entrega de los más de 4 millones de soles dados por la empresaria Sada Goday para repartirse con Pedro Castillo la plata sucia. La ruta del dinero producto de la corrupción de un régimen asqueroso por decir lo menos, fue corroborada por Marrufo quien dijo claramente a la Nación que las pruebas, llámese audios, vídeos y otros estaban siendo evaluados por la fiscalía desde hace un mes atrás.

Se entiende que Castillo presintió que se le venía la noche luego de sentirse descubierto, desenmascarado por el testimonio de Marrufo. No soportó verse acorralado y optó por ‘patear’ el tablero. Pero en todo esto hay un grupo de ex ministros y ex asesores de gobierno que estuvieron con él en Palacio al momento de dar su mensaje en vivo: Betsy Chávez y Aníbal Torres, cómplices de Castillo, son parte del grupo de seis personas que acompañaban a Castillo en el momento de dar su Mensaje a la Nación. Todos ellos deberán asumir las responsabilidades penales que les corresponda y en el caso de Betssy Chávez, debe ser desaforada del Congreso para ser juzgada penalmente.

¿Qué tenía en mente Castillo Terrones desde el inicio de su gobierno? Dos cosas que ahora lo vemos con claridad, quebrar el orden constitucional y robar a todos los peruanos. Desde que asumió el gobierno, tuvo en la mira al Congreso, la prensa y los entes del Estado. Tumbarse a todos, pero además él y sus acompañantes – los cerronistas – buscaron el enfrentamiento entre los peruanos con un falso mensaje de un gobierno del pueblo y para el pueblo con justicia social. Falso, sí falso porque en nombre del pueblo, y de la gente que en verdad carece de servicios básicos, escuelas y hospitales -sobre todo en el interior del país- dio luz verde a proyectos de construcción de puentes, carreteras y otros pidiendo a cambio luego su ´tajada’ a los proveedores y empresarios a cargo de esas obras.

Castillo mintió y robó. Metió las uñas junto a sus cercanos amigotes de Perú Libre, partido de Vladimir Cerrón, y sus paisanos chotanos que coparon todas las esferas del poder con sueldos altísimos de funcionarios cuyo currículo para ocupar el cargo era ser chotano y simpatizante de PL, no importaba si tenías el perfil para ocupar el puesto. Ingresaron al gobierno para saquear todo lo que pudieron y se mofaron del pueblo en plazas donde se hacían las reuniones de gabinete descentralizadas.

¿Qué le espera a Castillo ahora? La cárcel. El ciudadano Castillo que fue vacado por el Congreso por 101 votos a favor, superando los 87 votos requeridos, se encuentra con prisión preventiva en la sede policial de la DIROES Ate hasta el 13 de diciembre por flagrancia, delito de rebelión y conspiración. Le espera un proceso corto cuya pena máxima efectiva es de 35 años de cárcel.

Ahora, tenemos una presidenta en el poder que deberá actuar con cautela. Dina Boluarte, será observada por todos y a quién no se le va a perdonar errores. Ha prometido conformar un gabinete de ancha base, combatir la corrupción y apoyar a la justicia en todo proceso de investigación. Sin embargo, lo que todos los peruanos quieren es estabilidad económica y un cambio de mirada hacia quienes se mantienen postergados, relegados por tantas promesas incumplidas de gobernantes corruptos que los utilizaron sólo para obtener sus votos.

No podemos decir que ya superamos la crisis. Dependerá mucho del actuar de ambos poderes del Estado. De Dina Boluarte y el Congreso, que hagan bien su trabajo. Los congresistas tienen una segunda oportunidad para hacer las modificaciones necesarias a la Carta Magna, para no tener otros Castillo y Cerrón queriéndose aprovechar de los vacíos constitucionales.

 

(*) Lily Céspedes Guizado. Periodista independiente, productora, editora de libros. Ha trabajado en RPP y en el programa Panorama de Panamericana TV.

 

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