Japón y la discriminación en el trato a los extranjeros que buscan ayuda

Primer ministro Fumio Kishida (foto Kantei)

 

 

Este mes, un avión del gobierno japonés transportó a Japón a 20 ucranianos que habían huido a Polonia de la guerra desatada en Ucrania por Rusia. En el vuelo iba el ministro de Asuntos Exteriores japonés.

El viaje simbolizó la generosa ayuda que está prestando Japón a los ucranianos, y que incluye alojamiento, trabajo y clases de idioma japonés.

Naoko Hashimoto, profesora de la Universidad Hitotsubashi y experta en políticas de inmigración y refugiados, aplaude el apoyo que está brindando Japón, pero hace notar que no actúa de la misma manera con las personas de otros países que atraviesan por una situación similar.

En un artículo publicado por Kyodo, Hashimoto pone el ejemplo de los afganos que trabajaron para Japón (la embajada japonesa en Kabul, JICA u organizaciones no gubernamentales).

Ante el riesgo de ser ejecutados por los talibanes, algunos huyen por su cuenta a países vecinos.

Cuando acuden a las embajadas japonesas de esos países en busca de ayuda, se topan con una muralla: los estrictos requisitos que impone Japón para darles visado.

¿Qué les piden? Un garante en Japón que pueda cubrir sus gastos de manutención, una declaración detallada acerca de cómo su vida está en peligro debido a su relación con Japón, un empleador u organización que los reciba en Japón, etc.

“El contraste en las respuestas del gobierno (japonés) hacia los ucranianos y las personas de otros países es muy marcado”, subraya Hashimoto, que ha trabajado para la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

“¿Por qué Japón da un trato preferencial a los ucranianos? ¿Por qué desampara a los inmigrantes forzados que ya están en su territorio y a los refugiados de otros países como Afganistán que necesitan ser salvados?”, se pregunta.

“Además de razones geopolíticas y diplomáticas, ¿no se debe al racismo hacia los asiáticos no japoneses, las personas del Medio Oriente y los africanos?”, añade.

La experta critica el doble rasero que se basa en la diferencia de nacionalidad o raza, y que reproduce la discriminación.

Hashimoto aboga por un trato equitativo.

“Las medidas de ayuda ofrecidas a los ucranianos deben convertirse formalmente en ley para que se extiendan igualmente a otros ciudadanos extranjeros que también buscan refugio en Japón”, propone. (International Press)

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