«Mi hijo tiene 14 años y lo quiero traer a Japón… se está poniendo insoportable»

Por Nélida Tanaka*

Consulta: “¿Será mejor traer a mi hijo del Perú? Hasta ahora ha estado en buenas manos, mis padres que siempre vieron por él y ahora lo cuida solo mi madre. Claro está que he regresado temporalmente varias veces para verlo, aunque como usted sabe, uno no puede pedir tantas vacaciones en Japón.

Ahora tiene 14 años y parece que se está poniendo insoportable, tal vez va a ser difícil que mi madre controlarlo sola. Estuve todo el tiempo en Japón porque era difícil encontrar un buen trabajo en Perú. Aquí he estado trabajando y mandando dinero para que no les falte nada. Siempre le estuve hablando por el WhatsApp por lo que no comprendo porque ahora ni me quiere contestar.     

Recientemente estoy con mi nueva pareja con quien tengo una niña de 5 meses, ¿será que le tiene celos? Pero si es tan pequeña, más bien la podría cuidar bien. Mi pareja me dice que lo traiga si quiero, pero que tengo que asumir la responsabilidad, eso me hace sentir insegura. Por suerte nadie en la familia tuvo el COVID-19 pero mi papá, que es el descendiente, falleció hace un año. En estos momentos lo extraño mucho, él me hubiese podido dar un buen consejo, también pienso que lo hubiese podido controlar mejor al Raomir, mi hijo, él no conoce a su padre y no tenemos contacto, lo tuve muy joven”.

Respuesta:

Veo cuanto dolor les causa la partida de su padre, tanto a su hijo como a su madre y a usted. Veo también que se encuentra confusa sobre lo que desea para su hijo de quien ha estado separada por tanto tiempo. Le ha proveído económicamente y se ha estado comunicando con él, pero aun así usted comprende que él sentirá su falta presencial, por lo cual abriga un sentimiento de culpa, lo cual es muy comprensible a pesar de todo lo que está haciendo por él.

Para Raomir, que no tuvo la presencia de su padre, su abuelito habrá sido una figura muy importante, especialmente que es varón y necesita de una persona del mismo sexo que pueda ser de guía y de ejemplo. El fallecimiento de su padre habrá sido una gran pérdida para todos.

Por otro lado, él está en una edad difícil para traerlo al Japón en especial si no tiene conocimiento del idioma japonés para que entre a la secundaria superior. Se necesita estudios de 5 a 7 años para adquirir el lenguaje académico necesario para el examen a la secundaria superior.  

En especial si su hijo desea realizar estudios universitarios para alguna carrera, a esta edad tal vez es más factible para él que lo haga en Perú a menos que haga un refuerzo muy intensivo del japonés, tanto que le permita ingresar luego a la universidad. Una posibilidad es que podría venir al Japón por estudios de post grado, con alguna beca.

Según las estadísticas, el número de escolares extranjeros que acaba la secundaria superior es mucho menor que los japoneses, lo cual obstaculiza el avance en los estudios posteriores. Me acuerdo las palabras de un muchacho que en su desesperación frente a las dificultades, decía: “no quiero acabar mi vida en las fábricas”.

Sería muy importante que pueda hablar bien con su hijo, varias veces. Si la situación lo permite, yendo a Perú para hablar cara a cara. ¿Tiene usted algún hermano que pueda ser la guía para su hijo? analice qué posibilidades le convienen y vea las cosas a largo plazo.

En caso de que decida traerlo al Japón después de haber hablado bien con Raomir y que tanto él como usted misma estén dispuestos a tomar los riesgos, será indispensable tener el apoyo y comprensión de su esposo. De por sí la convivencia entre ustedes será difícil, en el sentido de que recién establecerán lazos de confianza madre-hijo. Van a necesitar tiempo de calidad para poder comprenderse. La relación con su pareja no será siempre fácil, pero valdrá la pena entregarse totalmente a afianzar lazos familiares en presencia real. Es también comprensible que Raomir sienta celos por una persona más en su familia, pero para que las relaciones afiancen, deberán actuar con decisión y paciencia.

La respuesta no será del todo simple, tómese un tiempo para pensar, para escuchar a su hijo, a su madre, a su esposo, y a otras personas con las que tiene contacto. Escuche especialmente la voz de los sentimientos. De todos modos, empezar a compartir el proceso del duelo por su padre con su hijo, su madre y sus hermanos será muy valioso y necesario.

(*) MScs. Nélida Tanaka, psicóloga clínica radicada en Japón. Es columnista de International Press desde 1999. Escríbale a: consultas@hotmail.com


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