50 yenes: la honradez de un niño y la amabilidad de unos policías


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Un niño encuentra una moneda de 50 yenes (0,46 dólares) en un parque y le dice a su mamá que quiere ir a la policía a devolverla. Madre e hijo llegan al koban y son recibidos por varios policías.

La mujer se siente mal por todo el rollo generado por solo 50 yenes. Sin embargo, los policías son muy atentos con su hijo, lo escuchan, registran en un documento las circunstancias del hallazgo (dónde encontró la moneda, a qué hora, etc.) y, luego, le entregan un lápiz al niño y le preguntan si puede firmar el papel escribiendo su nombre. El pequeño, entusiasmado, escribe su nombre en hiragana.

Al final, uno de los policías, el mayor de todo, le dice al niño: “Estoy impresionado por tu acción de hoy. Siempre recordaré lo que hiciste”.

Fue una gran experiencia para el niño. Y para la mamá, que en un tuit reproducido por el sitio SoraNews24 contó cuán feliz se sintió de ver a su hijo siendo tratado con amabilidad y paciencia por las policías, y orgulloso de ser capaz de escribir su nombre.

La historia compartida en Twitter por la mamá japonesa fue bien acogida en las redes sociales y animó a otros a compartir historias similares u opinar.

“Cuando estaba en la escuela primaria, encontré una moneda, creo que de 5 yenes. Cuando lo entregué al koban, ¡me dieron snacks! Recuerdo que me elogiaron mucho y que yo estaba muy feliz. Hasta me enviaron la moneda después de seis meses, cuando nadie la reclamó”.

“También entregué en el koban una moneda de 50 yenes que encontré cuando estaba en la escuela primaria. Recuerdo que el policía me dio 50 yenes como recompensa por entregarlo, que por supuesto sacó de su propio bolsillo”.

“Podrían ser solo 50 yenes para ti, pero para tu hijo probablemente es mucho dinero. Por eso él pensó: ‘¡Alguien necesita esto, tengo que entregarlo!’. Como lo elogiaron, él no olvidará la experiencia aunque se haga mayor, y se convertirá en una persona que ayuda a otros cuando lo necesitan”.

En esta inspiradora historia, hay que destacar, primero, la honradez del niño, decidido a hacer lo correcto. En segundo lugar, la actitud de la madre, que lo apoyó. Y tercero, a los policías. ¿Qué habría pasado si estos se hubieran burlado del niño por intentar devolver una moneda 50 yenes o si lo hubiesen ignorado? Probablemente el niño se habría sentido ridiculizado y en una situación similar en el futuro actuaría diferente. Por suerte, halló comprensión. (International Press)


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