Compañía de planta nuclear recibió 318 millones de yenes en “regalos” de vicealcalde

Directivos de KEPCO ofrecen disculpas por el escándalo (TV Asahi)


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En marzo, a los 90 años, murió Eiji Moriyama, vicealcalde de la ciudad de Takahama, en la prefectura de Fukui.

Su nombre probablemente sea desconocido para la gran mayoría en Japón, pero ahora está envuelto en un escándalo después de que se hizo público que 20 ejecutivos de la compañía eléctrica Kansai Electric Power (KEPCO) recibieron 318,45 millones yenes (2,97 millones de dólares) en “obsequios” de Moriyama.

Para entender el motivo de los costosos regalos, hay que decir que Takahama alberga una planta nuclear operada por KEPCO.

El principal beneficiario fue el director ejecutivo, Satoshi Suzuki, que recibió 123,67 millones de yenes (1,15 millones de dólares), reveló Kyodo.

El segundo fue el exvicepresidente Hideki Toyomatsu, que recibió 110,57 millones de yenes (1,03 millones de dólares).

Toyomatsu, retirado del cargo en junio, era el jefe de la división de energía nuclear de KEPCO en Fukui, mientras que Suzuki es jefe interino de la división.

El presidente de KEPCO, Shigeki Iwane, y el presidente del directorio Makoto Yagi se disculparon públicamente por el escándalo, pero no tienen planeado renunciar.

Ojo, ellos también recibieron regalos de Moriyama: Iwane, 1,5 millones de yenes (14 mil dólares), y Yagi, 8,59 millones de yenes (80 mil dólares).

Los obsequios de Moriyama a KEPCO comenzaron en 2006 y se mantuvieron hasta un mes antes de su muerte.

145,01 millones de yenes (1,35 millones de dólares) fueron entregados en efectivo. Además, se regalaron 365 monedas de oro por un valor de 49,49 millones de yenes (411.800 dólares) y 75 cupones para trajes a medida por un monto total de 37,5 millones de yenes (350 mil dólares), entre otros obsequios.

Moriyama tenía una amplia red de conexiones con legisladores japoneses y había amenazado con obstruir el funcionamiento de la planta de energía nuclear de KEPCO si no cumplía con sus deseos.

Las autoridades fiscales de Japón investigaron a Moriyama y descubieron que había recibido una comisión de 300 millones de yenes (2,8 millones de dólares) de una empresa de construcción que fue contratada para proyectos en el complejo nuclear de Takahama.

KEPCO encargó pedidos a la mencionada empresa por un total de 6.470 millones de yenes (60,37 millones de dólares) en los últimos seis años.

Moriyama declaró a las autoridades que los regalos a KEPCO eran una “muestra de agradecimiento” por el apoyo de la compañía eléctrica a su ciudad, que depende mucho de la planta nuclear.

Como castigo, Yagi y Toyomatsu sufrieron un recorte salarial de 20 % durante dos meses, e Iwane por el mismo porcentaje durante un mes. Suzuki solo recibió una advertencia.

Los directivos devolvieron o pagaron la mayoría de los regalos recibidos. Sin embargo, aún restan 34,87 millones de yenes (325.400 dólares) por retornar. (International Press)


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