El caso Ghosn puede ser un obstáculo para un Japón que necesita talento extranjero

Fuji TV

 


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El arresto y prolongado encarcelamiento del expresidente de Nissan, Carlos Ghosn, puede obstaculizar los esfuerzos de Japón para diversificar y enriquecer sus grandes compañías con talento extranjero, según expertos consultados por Bloomberg.

Los ejecutivos extranjeros pueden pensarlo dos veces antes de aceptar cargos en Japón de acuerdo con el desarrollo del caso Ghosn.

“Está teniendo un efecto escalofriante. Va a ser mucho más difícil reclutar ejecutivos extranjeros en Japón”, recalca Yumiko Ohta, socia en Tokio de la firma de abogados Orrick Herrington & Sutcliffe, que asesora a clientes corporativos.

El caso Ghosn podría asustar a algunos extranjeros, sin importar cuán respetuosos de la ley sean, de aceptar posiciones de alto rango ejecutivo en Japón, afirma Johan Uittenbogaard, socio gerente de empresa de reclutamiento Odgers Berndtson en Tokio.

“Empiezas a pensar: incluso si no has hecho nada malo, puedes ser encarcelado por tres meses (en Japón)”, afirma.

Casey Abel, director gerente en Tokio de la compañía de reclutamiento HCCR K.K., que trabaja con empresas de la industria automotriz, revela que dos candidatos extranjeros para puestos ejecutivos han decidido esperar y ver cómo se desarrolla el caso Ghosn antes de aceptar ofertas en Japón.

Japón ha tenido pocos CEO extranjeros. Bloomberg recuerda los más destacados en los últimos años (además de Ghosn): Howard Stringer en Sony, Christophe Weber en Takeda Pharmaceutical y Sarah Casanova en McDonald’s.

Sheela Pandey, profesora asistente de administración en la Pennsylvania State University Harrisburg, dice que los escasos ejecutivos extranjeros generalmente se enfrentan a choques culturales y la oposición de sus subordinados japoneses. “Los CEO extranjeros se mostrarán reacios a trabajar en Japón. Esto (el caso Ghosn) no ayuda (al país) a volverse más internacional”.

La detención del expresidente de Nissan llega en un momento de mayor demanda en muchas compañías japonesas de extranjeros para formar parte de sus juntas directivas, señala Nobuyuki Tsuji, gerente en Tokio de la firma de reclutamiento Spencer Stuart.

El año pasado, la Bolsa de Tokio pidió a las empresas que refuercen la diversidad de sus juntas en términos de “género y experiencia internacional”.

“Japón necesita ejecutivos extranjeros”, advierte Seth Sulkin, CEO de Pacifica Capital, una promotora inmobiliaria en Tokio. “En realidad, solo hay dos industrias de gran crecimiento en Japón: el turismo receptivo y las exportaciones, y se necesitan ejecutivos extranjeros para ambas”.

Ahora bien, incluso sin el caso Ghosn, las empresas japonesas no son precisamente terreno fértil para atraer talento extranjero. Japón se ubica en el puesto 29 entre 63 economías en términos de su capacidad para atraer y desarrollar talento, según un estudio realizado por el Centro de Competitividad Mundial IMD de Suiza.

No todo es sombrío, sin embargo. Anne Raphael, de la firma Boyden France, que asesora a empresas de artículos de lujo a buscar ejecutivos, manifiesta que hay muchos extranjeros que quieren trabajar en Japón y a quienes no disuade el caso Ghosn.

Ellos probablemente tienen un cariño especial por Japón, dice. “Los gustos personales desempeñan un papel importante en los ejecutivos extranjeros que deciden trabajar en Japón”. (International Press)


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