Aeropuertos en Japón luchan contra las largas colas

En 2017, Japón recibió a 28,69 millones de turistas extranjeros, estableciendo un récord por quinto año consecutivo.


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Una buena noticia, sin duda. El problema, sin embargo, es que los aeropuertos están enfrentando dificultades para lidiar con el creciente número de viajeros, revela Mainichi Shimbun.

Las largas filas que se forman son un dolor de cabeza.

El 25 de marzo de 2018, el tiempo de espera en las colas del control de pasaportes en el aeropuerto de Narita alcanzó las tres horas y cinco minutos, el período de espera más largo en el año fiscal 2017 (que cerró en marzo de 2018).

La fila de viajeros tenía unos 250 metros de largo. Un gran número de maletas en la zona de recojo de equipaje quedaron a la deriva a la espera de sus propietarios.

Narita, el aeropuerto de Japón que recibe la mayor cantidad de visitantes extranjeros, se llenó de turistas que arribaron al país para disfrutar de las flores de cerezo así como de estudiantes extranjeros que llegaron antes de que se iniciara el año académico en abril.

Ese día fue un caos. Aunque los funcionarios del aeropuerto esperaban el arribo de mucha gente, hubo vuelos que llegaron más temprano de lo programado, mientras que otros se retrasaron. El personal no se dio abasto para atender al mar de gente. Los oficiales de inmigración se distribuyeron entre cuatro zonas de control de pasaportes ante la queja de viajeros por la demora.

Mainichi subraya que para ofrecer a los visitantes extranjeros una entrada “sin estrés” a Japón y animarlos para que tengan una larga estadía en el país es fundamental que las colas en inmigración y control de pasaportes se acorten.

En 2016, Japón se trazó el objetivo de reducir el tiempo máximo de cola a 20 minutos para los procedimientos de inmigración. Narita, por lo visto, quedó muy lejos.

Para lidiar con la situación, se ha aumentado el número de oficiales de inmigración en todo el país e implantado un sistema que permite que los viajeros se hagan una foto de su rostro y escaneen sus huellas digitales mientras hacen cola.

Además, en junio se instaló una tecnología de reconocimiento facial para viajeros japoneses que retornan al país, lo que permite liberar a oficiales de inmigración para que se hagan cargo del control de pasaportes extranjeros.

Por otro lado, Japón negó la entrada a 7.181 extranjeros en 2017, un 23,7 % más que el año anterior. Detectar las entradas ilegales es cada vez más difícil. Incluso ha habido casos de personas que se sometieron a cirugías de huellas digitales para disfrazar sus verdaderas identidades. (International Press)


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