3 años después, aún quedan preguntas por responder sobre los asesinatos de 2 niños en Japón


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Hace tres años, los asesinatos de dos niños de doce años en Osaka conmocionaron a la sociedad japonesa. Hay un sospechoso detenido, pero aún quedan preguntas sin resolver y no existe fecha para el inicio del juicio contra el hombre.

El sospechoso, Koji Yamada, un hombre de 48 años, se niega hoy a hablar, reveló Japan Today.

Las víctimas, Natsumi Hirata y Ryoto Hoshino, eran compañeros de clase. Los dos niños fueron vistos por última vez a las 5:09 de la mañana del 13 de agosto de 2015 en una calle cerca de una estación de tren. Se cree que el hombre vio a Natsumi y Ryota en la calle y los hizo subir a su coche.

La niña fue asesinada ese 13 de agosto. Su cuerpo fue encontrado en un estacionamiento. El 21 de ese mes la policía halló el cadáver del niño en una zona montañosa.

La policía logró dar con Yamada después de analizar las imágenes de las cámaras de seguridad de los coches que circularon entre la estación donde los niños fueron vistos por última vez y el estacionamiento. Una minivan que entró y salió del parking poco antes de que el cuerpo de Natsumi fuera encontrado llamó la atención de la policía. Era el coche de Yamada.

La policía siguió a Yamada. El 21 de agosto, el hombre fue a una zona montañosa. La policía buscó en el lugar y encontró el cadáver del niño. La policía cree que el hombre fue a verificar si el cuerpo seguía ahí. Ese mismo día Yamada fue arrestado.

La niña murió asfixiada. El asesino cubrió su boca con cinta adhesiva. Además, tenía 30 heridas de arma blanca.

La policía no ha podido determinar dónde y cuándo Yamada mató a la niña. Tampoco ha encontrado el arma homicida ni manchas de sangre en su coche o apartamento.

Cuando fue arrestado, el hombre dijo que vio a Natsumi en la calle y que la invitó a entrar a su coche. Su versión es inverosímil: otro hombre, que estaba en el asiento delantero del pasajero, golpeó a la niña hasta matarla antes de que él se diera cuenta. Ese hombre, según Yamada, abandonó el cuerpo de la niña en el estacionamiento.

Con respecto al niño, la policía no ha podido probar de manera concluyente que Yamada lo mató.

Una cámara de seguridad de una tienda de conveniencia, alrededor de las 12:35 p.m. el día en que los dos niños desaparecieron, captó a Yamada comprando cintas adhesivas.

Sin embargo, la policía no halló huellas dactilares en las cintas adhesivas que se usaron para la cabeza y las manos de las víctimas ni en la ropa de los niños.

Una hora antes de que se encontrara el cuerpo de la niña, Yamada fue registrado por una cámara abasteciendo su coche en una gasolinera. Llevaba unos guantes.

El hombre fue sometido a una evaluación psiquiátrica, pero esta no llegó a determinar si es mentalmente apto para enfrentar un juicio. Un juicio que, como se dijo al comienzo, aún no tiene fecha de comienzo ante la negativa del sujeto a salir de su silencio. (International Press)

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