Lluvia de aplausos premia exitoso concierto del guitarrista Alexis Vallejos en Tokio

El chileno estrenó con una ejecución notable el Concierto Festivo del puertorriqueño Ernesto Cordero.

Alexis Vallejos y The Tokyo Sinfonía dirigida por el maestro Robert Rÿker. (Imagen Cedida)

El reconocido guitarrista chileno Alexis Vallejos vivió una noche de aplausos que coronaron una muy buena actuación en el Oji Hall de Tokio donde ejecutó hermosas obras de Giuliani y Vivaldi y superó todas las expectativas con el estreno en Japón del Concierto Festivo para guitarra y orquesta del compositor puertorriqueño Ernesto Cordero.

A la velada, ocurrida el lunes 12 de abril y ante un público japonés ansioso de escuchar a la nueva estrella sudamericana de la guitarra clásica, Vallejos se presentó acompañado por The Tokyo Sinfonía, una popular orquesta fundada y dirigida por el maestro Robert Rÿker.

Al empezar, un refinado, casi tímido, Vallejos, resolvió una de las piezas más notables compuestas para guitarra clásica: el Concierto Nº1 en LA mayor Op. 30 de Mauro Giuliani. La buena interpretación del segundo y tercer movimiento de esta obra fueron la prueba de la gran noche que se vivió en la capital japonesa. Aplausos.

Luego, guitarrista, orquesta y director fascinaron con el bellísimo Concierto en do mayor de Vivaldi.

 

Alexis Vallejos dirigido en Tokio por el maestro Robert Rÿker.

 

Pero la verdadera expectativa era cómo el concertista invitado haría honor a su cultura y formación musical con una obra de Ernesto Cordero, uno de los genios latinoamericanos de la composición clásica contemporánea.

Vallejos, de 32 años, es formado en la Universidad Nacional de Chile, es máster en la Universidad de Alicante, discípulo de grandes maestros de la guitarra y ostenta el primer premio del XIX Certamen Internacional Andrés Segovia que le valió empezar su andar artístico por países como Alemania, Corea del Sur y Japón.

En la interpretación del Concierto Festivo de Cordero el chileno echó a volar y cautivó. Demostró que no por más fuerte que se rasguen las cuerdas se hace música. Enérgico, pero cadencioso, elegante, sin virtuosismos, pero perfecto y romántico.

Vallejos fue ovacionado por el público japonés con toda justicia y hasta los miembros de la orquesta se sumaron al reconocimiento batiendo el arco de los violines, violoncelos y bajos.

El encore fue apasionante e indiscutiblemente hermoso. Interpretó “Asturias” del célebre compositor y músico español Isaac Albéniz. Llovieron más aplausos y al mejor estilo del céntrico barrio de Ginza, donde se ubica la Sala Oji, el público asistente y los músicos se reunieron en el bar del hall para brindar con champán por la exitosa noche de Alexis Vallejos. (International Press)

 

 



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